• Inma Salvat Leal

Belleza y salud... ¿Incompatibles?

Actualizado: 23 de may de 2020


Os traemos hoy información general sobre algunos productos de higiene personal y belleza, realmente ¿Son TODOS incompatibles con la healthy life?

Cosmética natural en el hogar
¿Conoces tu cosmética?


Hoy en día, existen refinadísimas técnicas de laboratorio, como la llamada ¡Nada menos! que opacidad corneal bovina*, que permiten predecir de forma fiable la irritación provocada por productos de uso común, y lo mejor...¡sin animales vivos! Por mucho que el término bovino nos haga pensar que sí.

*El término opacidad corneal bovina, vendría a referirse a cuando la superficie del ojo se vuelve menos transparente (en este caso, en una vaca).



En realidad, se testan estos productos en cultivos celulares y no en animales vivos que vayan a ser enjaulados o torturados. Lo cual es un punto MUY a su favor, y me hizo interesarme por esta técnica enseguida.




Esta técnica en concreto, fue puesta en práctica por Donahue y colaboradores (2011) con diferentes productos de higiene y belleza facial, y CAPILAR, por que sí, hasta al más inofensivo champú nos puede provocar irritación en piel, cuero cabelludo, ojos... (¿Quién no ha salido más de una vez de la ducha con picor de ojos? Para luego mirarse al espejo y ver que mira al mísmisimo Jigsaw, de Saw).



El señor Donahue llegó a la conclusión de que:

  1. La mayoría de champús, limpiadoras faciales (Oh my god) y lacas (!¿y qué hago yo en las bodas?!) fueron irritantes oculares, teniendo concentraciones de surfactantes del 10-45% a pesar de no tener etanol.

  2. Mientras que lociones cutáneas, geles y gominas capilares fueron señalados como no irritantes (incluso aquellas con 65% de etanol, pero bajas concentraciones de surfactantes).


Para aquellos como yo, que necesiten alguna aclaración sobre alguno de los términos más técnicos, os dejo aquí las definiciones de la RAE:


  • Surfactante (nos envía a tensioactivo):

  • Etanol:

Por lo tanto, la concentración de surfactante es crucial: con sólo un 10% total de surfactante, los champús y limpiadores se consideran irritantes.

Así, si alguno de vosotros tiene especial sensibilidad a estos productos, sería aconsejable leer atentamente la etiqueta en busca de este ingrediente.



Ahora la pregunta es... ¿Qué debemos buscar?


Pues bien, gracias a la información de Terio Peluqueros* podemos profundizar en los surfactantes.

*En esta web explican con detalle el funcionamiento y la composición de los champús desde un punto de vista práctico pero con ciencia (aunque insistan en no tener formación como químicos)

Los surfactantes, separan la grasa de la piel y/o el sebo del cabello arrastrando también la suciedad. Este sebo no es más que grasa que el cuero cabelludo sintetiza (al igual que ocurre en el resto de la piel) que se adhiere al cabello y forma una capa protectora. El problema es que esta capa también tiende a atrapar suciedad, piel muerta (caspa) y productos que podamos añadir a la piel o el cabello (como gominas, lociones, perfumes...).


Así, un surfactante, favorece la separación de esta grasa y/o sebo y puede hacer que aparezcan efectos secundarios entre los que se encuentra la ya nombrada IRRITACIÓN, pero a la larga también una mayor sensibilidad, sequedad (en el cabello, también caspa) y problemas más graves en personas con piel delicada o alguna patología dermatológica. Además, en personas con cabello teñido provoca pérdida de color y opacidad del mismo.


En los champús, los surfactantes empleados son los sulfatos, y en la etiqueta los que más comúnmente nos vamos a encontrar son:

· Sodium Lauryl Sulfate

· Sodium Laureth Sulfate

· Ammonium Laureth Sulfate

· Ammonium Lauryl Sulfate


Champú sin surfactantes.
¡Champús sin surfactantes!

Si queréis evitar los efectos que estos productos pueden tener a la larga en vuestra piel y cuero cabelludo, lo mejor es:

  1. Comprar productos que especifiquen su supresión en la receta, como este champú que compré hace un tiempo cuando vivía en el extranjero, con la etiqueta Sulfate Free Surfactants.

  2. Buscar alternativas, en un mercado cada vez más rico en recetas caseras y libres de sulfatos. Por ejemplo, el glucósido de coco es mucho menos tóxico, y más seguro para la piel y medio ambiente, un ingrediente que para un pelo muy graso podemos buscar en la etiqueta (para asegurar la eliminación´menos dañina de parte del sebo capilar).



Bibliografía:

Donahue DA, Kaufman LE, Avalos J, Simion F, Cerven DR, et al. Survey of ocular irritation predictive capacity using Chorioallantoic Membrane Vascular Assay (CAMVA) and Bovine Corneal Opacity and Permeability (BCOP) test historical data for 319 personal care products over fourteen years. Toxicology in Vitro. 2011; 25: 563-572.