• José M. Caballero

El ciclo anual en la ciudad: febrero

Actualizado: feb 24

Hortelano era Belardo

de las huertas de Valencia,

que los trabajos obligan

a lo que el hombre no piensa.

Pasado el hebrero loco,

flores para mayo siembra,

que quiere que su esperanza

dé fruto a la primavera.

“El hebrero loco”, dice Lope de Vega. Ciertamente, entre los meses del año febrero es el “diferente” en cuanto al número de días y su variación. También es, desde la antigüedad, un mes de fiestas locas: fiestas de purificación (‘Februo’ significa en latín purificación o expiación), lupercales romanas, carnaval (muchos consideran las lupercales o ‘fiestas del lobo’ un antecedente del carnaval),… En lo meteorológico también es un poco loco, pues junto a días primaverales hay otros en los que parece que se vuelve a lo crudo del invierno. Si decía el mes pasado que enero está dedicado a Jano, al que se representa con dos caras, también en febrero, el otro mes introducido tardíamente en el calendario romano, se podrían ver dos caras, una mirando al invierno y otra a la primavera.

En Murcia, más primavera que invierno. En la huerta crecen las plantas que se sembraron en los meses anteriores; florecen las habas y se desarrollan las cabezuelas de las alcachofas (Fig. 1); ya se pueden recoger acelgas, espinacas, perejil, algunas patatas,… Los almendros han florecido y muchos han empezado a echar las hojas.

Fig. 1. A. En esta parcela, situada entre Cabezo de Torres y Monteagudo, se cultivan principalmente alcachofas (o alcanciles, como se llaman también por aquí). B. La alcachofa (Cynara scolymus), emparentada con los cardos, pertenece a la familia de las Compuestas. Ya han empezado a formarse las agrupaciones de flores (capítulos). C. Las habas (Vicia faba) están floreciendo ahora. Son de la familia Leguminosas, como numerosas hortalizas (lentejas, alubias, guisantes, garbanzos,…) de las que se consumen fundamentalmente las semillas, ricas en almidón. Las flores de esta familia presentan una forma muy típica, amariposada. D. Espinacas y otras verduras creciendo en un bancal próximo a Monteagudo.



En linderos de bancales y en márgenes de caminos hay muchas plantas en flor (Fig. 2). Si en los meses anteriores casi teníamos que ir buscándolas con atención, ahora encontramos muchas más que las que se pueden poner aquí: alfilerillos (Erodium spp.), bolsa de pastor (Capsella bursa-pastoris), lechetreznas (Euphorbia spp.), pamplinas (Veronica spp.), gamoncillos (Asphodelus fistulosus) son algunas de las plantas que florecen en esta preprimavera.

Fig. 2. Algunas plantas, propias de bordes de caminos, baldíos y márgenes de cultivos, que florecen en esta época. A. Los alfilerillos (Erodium malacoides) se llaman así por la forma puntiaguda de los frutos. Es de la familia Geraniáceas, como los geranios cultivados. B. Una de las especies de lechetrezna, en concreto Euphorbia helioscopia. Lo de lechetrezna es por el látex blanco que contiene, muy tóxico, aunque se ha utilizado en farmacia, y parece ser que en Puerto Lumbreras se usó para cuajar la leche (2). ‘helioscopia’ significa ‘que mira al sol’, lo que hacen esta y muchas otras plantas. C. Veronica persica, una escrofulariácea de flores diminutas. D. En esta imagen aparecen flores de dos especies del género Fumaria, llamadas comúnmente palomillas o zapaticos. Son Fumaria officinalis (la de flores más rosadas, a la izquierda) y Fumaria capreolata (flores más blancas, centro). Los frutos que hay a la derecha son de F. officinalis; esta especie se ha usado con fines medicinales (depurativa, tonificante). E. La “bolsa de pastor”, “zurrón de pastor” o “pan y quesillo” es una crucífera cuyos nombres comunes hacen referencia a la forma de los frutos, que muestra la imagen. F. El gamoncillo o varita de san José (Asphodelus fistulosus) se incluía en la familia de las Liliáceas pero ahora se considera de las Xanthorrhoeaceae. G y H. Dos gramíneas. Todas las especies de esta extensa familia, la segunda de la Región en cuanto a número de especies, son polinizadas por el viento. Sus flores, por lo tanto, no son vistosas o coloreadas; lo que vemos son espiguillas o ‘espigas’ (en el sentido común, no botánico, del término). La de la izquierda (G) es la cebadilla de ratón (Hordeum murinum), pariente cercano de la cebada cultivada; la de la derecha (H) es la sisca o cisca (Imperata cylindrica).



En los montes próximos a la ciudad también se pueden ver diversas especies en flor, tanto árboles como arbustos y herbáceas (Fig. 3). Los pinos carrascos van formando los conos masculinos. Siguen floreciendo la albaida (Anthyllis cytisoides) y el cambrón (Lycium intricatum), que ya veíamos el mes pasado. Algunas bulbosas, como el lirio azul (Gynandriris sisyrinchium o Moraea sisyrinchium), muestran ahora sus hermosas flores. Y varias especies de orquídeas, de las treinta (aproximadamente) que tenemos en la Región, comienzan a florecer si no lo hicieron el mes pasado (Fig. 4). Además, es tiempo de espárragos. Ya hemos visto a gente buscando los turiones o tallos tiernos de las esparragueras (Asparagus spp.).

Fig. 3. Otras plantas que florecen durante este mes. Algunas de ellas, a diferencia de las de la figura anterior, son más propias de montes o zonas de matorral que de bordes de caminos y cultivos. A. El pino carrasco (Pinus halepensis) va desarrollando los conos masculinos, donde se producirá el polen, aunque todavía falta para que esté maduro y se suelte. B. La esparraguera borde (Asparagus horridus) con sus pequeñas flores. Los tallos tiernos de esta especie son menos apreciados que los de sus parientes Asparagus acutifolius y Asparagus albus, que ahora no están en flor. C. Una de las varias especies de violetas que viven en la Región, la única con tallos leñosos en la base: Viola arborescens. D. Gynandriris sisyrinchium (=Moraea sisyrinchium), el lirio silvestre o lirio azul, de la familia Iridáceas.

Fig. 4. Una de las diversas especies de orquídeas (familia Orquidáceas) que se encuentran en los alrededores de la ciudad de Murcia, la orquídea gigante (Himantoglossum robertianum o Barlia robertiana). En la foto de la izquierda, el porte general de la planta con las hojas basales y el tallo florífero. Se puede ver que está al comienzo de la floración, con sólo unas pocas flores abiertas. La imagen de la derecha muestra las flores con un poco más de detalle. Se aprecia bien el labelo, pétalo con forma de lengua dividida en lóbulos y con manchas más oscuras. El nombre de orquídeas viene del griego orchis, testículos, porque los tubérculos de muchas especies tienen esa forma. Las fotos son de mediados de febrero, en el Parque regional de El Valle y Carrascoy.



En cuanto a los invertebrados, y especialmente a los insectos, ha habido un cambio radical. Aunque en enero dije que se veían abejas, abejorros, dípteros,… ahora ya nos acompañan sus zumbidos continuos en los paseos por el campo (Fig. 5). Distintas especies de mariposas, además de la familiar blanquita de la col, revolotean entre las flores: saltacercas, macaón, numerosos licénidos… Y al lado de los cursos de agua se forman nubes de mosquitos. En los paseos nocturnos por la huerta, sobre todo después de los días más templados, se oye cantar a algunos grillos. No es, por supuesto, la algarabía de verano; oímos un cricri aquí, otro allá, pero así están desde principios de febrero.

Fig. 5. Con la floración de muchas plantas, proliferan también los insectos polinizadores, de diversos órdenes, que a menudo se encuentran sobre ellas. A. Un díptero, probablemente Bibio sp. (familia Bibionidae), sobre la jarilla Helianthemum viscarium. B. En este caso se trata de un himenóptero, quizás de la familia Andrenidae, en un capítulo de lecherina, Crepis vesicaria. C. Otro de los órdenes de insectos polinizadores es el de los lepidópteros, representado en la imagen por la macaón (Papilio machaon), mariposa que ya en febrero hemos visto sobre todo por las cimas de los montecillos.



¿Y los vertebrados? Ya se ha observado más de una lagartija entrando en actividad. Los murciélagos, aunque son homeotermos (temperatura corporal constante), hibernan; pero también hemos contemplado el vuelo de alguno a mediados de mes. Y en las aves se notan movimientos migratorios y el periodo reproductor. Aunque seguimos viendo petirrojos, ya no hay tantos, y lo mismo ocurre con los mosquiteros comunes. Es normal que este mes aparezcan las primeras golondrinas que regresan de su viaje migratorio, así como otras especies que se van o vuelven.

Muchos pajarillos no están todavía en plena época de reproducción, pero se nota mucha más actividad de cantos y defensa del territorio, sobre todo los días en que la temperatura es alta (Fig. 6). Otras aves, como las rapaces, están más adelantadas en la cría (Fig. 7); por ejemplo, el búho real puede estar ya incubando los huevos.

Fig. 6. Algunos de los pajarillos a los que ya se puede ver cantando, sobre todo en días soleados, y en ocasiones defendiendo un territorio. A. El pardillo común (Carduelis cannabina o Linaria cannabina) es un fringílido, como los verdecillos, verderones, jilgueros… Este ejemplar se fotografió en los alrededores de Cabezo de Torres el 14 de febrero. B. La curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) es uno de los pájaros que se han ido ‘apropiando’ de la ciudad. Incluso en arbolitos de las calles se pueden ver machos (como el de la foto) cantando, o emitiendo su característico sonido que recuerda a una moto que no arranca. C y D. Sin embargo, el “rey” de los pájaros de la ciudad sigue siendo el gorrión común (Passer domesticus), aunque su trono peligre y en las últimas décadas haya experimentado un preocupante retroceso. Es curioso que a pesar de ser un pájaro tan cercano al hombre no se pueda mantener en jaula, como se hace con otras especies “familiares”. Las fotos muestran una hembra (C) y un macho (D), este último más vistoso y con el característico babero negro.

Fig. 7. Muchas rapaces ya están en época de cría, aunque el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) no sea precisamente de las que se adelantan. En la imagen de la izquierda, una hembra fotografiada entre Zarandona y Monteagudo. En el centro, la misma hembra junto con el macho. Esta pareja ya mostraba a principios de febrero comportamientos de cortejo y apareamiento (derecha).



Voy a terminar con una referencia al carnaval, que este año no se celebra por la pandemia. Es una fiesta muy relacionada con la religión; podríamos decir que es el “desmadre” que precede a la Cuaresma que a su vez nos llevará a la Semana Santa. Pero, como sucede con otras fiestas más o menos religiosas, hunde sus raíces en celebraciones paganas. Algunos autores lo relacionan con el “pedo del oso” (conocido desde la época de Aristóteles), cuando se despierta a principios de febrero y “decide” si va a entrar en actividad o continúa durmiendo una temporada (1). Algo parecido pasa con otros animales que hibernan, como las marmotas (recordemos el “día de la marmota” en Norteamérica, que se celebra a comienzos de este mes). Muchas fiestas variables, como semana santa o carnaval, están relacionadas con el ciclo lunar. Concretamente, el Viernes Santo es el viernes inmediatamente posterior a la primera luna llena de la primavera. Y como la cuaresma son 40 días y el ciclo lunar es de unos 29, alrededor del carnaval siempre se ve la luna cornuda. Con ella me despido hasta la primavera.

La ‘luna cornuda’ del martes de carnaval.



1 Claude Gaignevet (1974), Le carnaval. Essais de mythologie populaire. Paris, Payot

2 Rivera Núñez, D. & Obón de Castro, C. (1991). La Guía de INCAFO de las Plantas Útiles y Venenosas de la Península Ibérica y Baleares. Madrid, INCAFO.