• José M. Caballero

El ciclo anual en la ciudad: julio

En El rollo verde, continuamos en sintonía con las estaciones, intentando percibir los cambios que se suceden a lo largo del año, muchos de los cuales son más difíciles de detectar en las ciudades que en el campo. En esta nota presentamos varios acontecimientos, incluso pequeños detalles, propios del mes de julio.

De acuerdo con las series de datos meteorológicos, julio es el mes que presenta una temperatura media más alta en Murcia, y también el que tiene menor precipitación, que algunos años llega a ser inapreciable. Si damos un paseo por los márgenes de la ciudad a mediados de este mes, el aspecto de muchos terrenos puede ser el que se presenta en la Fig. 1. ¿Hay algo interesante en esos secarrales? ¡Por supuesto!

La uña de gato (Sedum sediforme) es una planta crasa (pertenece a la familia de las crasuláceas), de las relativamente pocas que florecen en esta época. Lo principal de la floración ha tenido lugar a final de junio y primera parte de julio, pero a mitad de este mes todavía se pueden ver en algunos ejemplares las flores amarillas, de un amarillo diferente al color pajizo del albardín o del esparto, entre los que florecen (Fig. 1).


Fig. 1. (Izquierda): Este es el aspecto que ofrecen numerosos parajes de la periferia de Murcia a lo largo del mes de julio. Dos especies dominan en la vegetación de esta parcela, situada en un terreno margoso: el albardín o falso esparto (Lygeum spartum) y el escobón o escobilla (Salsola genistoides). (Centro): Entre las ramas del escobón emergen las flores de la uña de gato (Sedum sediforme), en agrupaciones características que se ven con mayor detalle en la imagen de la derecha. No se han abierto todavía las flores situadas más cerca de los extremos de las ramas.


Otras plantas, como el escobón (Salsola genistoides), tienen flores muy pequeñas y poco llamativas, por lo que pasan desapercibidas aunque estén floreciendo en esta época (Fig. 2). Sin embargo, estos matojos son interesantes: por una parte, son iberoafricanismos, presentes sólo en el sureste ibérico y en Marruecos; por otra, están muy bien adaptadas a condiciones de sequedad, son plantas xerófilas (etimológicamente, “amantes de lo seco”) o, según algunos, hiperxerófilas.


Fig. 2. (Izquierda): El escobón o escobilla (Salsola genistoides) es una planta que prospera bien en ambientes secos y cálidos del sureste peninsular. Abunda en los taludes margosos tan frecuentes en los alrededores de la ciudad de Murcia, y tolera bien esas condiciones duras, aunque parezca que está a punto de secarse. (Derecha): Las flores son muy pequeñas, verdosas y poco llamativas, algo que ocurre en todas las especies del género Salsola y otros relacionados. Y las hojas están muy reducidas y, además, se pierden pronto; estos dos últimos rasgos son claramente adaptaciones a la falta de agua.


En contraste con los terrenos que acabo de mencionar, muchas parcelas de huerta muestran un color verde intenso, con cultivos herbáceos como perejil o alfalfa. Y los frutos de la higuera, árbol típicamente mediterráneo, están madurando o han alcanzado ya la madurez (Fig. 3).


Fig. 3. (Izquierda): En este terreno de la huerta de Murcia, entre Cabezo de Torres y Monteagudo, está creciendo la alfalfa (Medicago sativa); hay parcelas que proporcionan cuatro o cinco cosechas al año. (Derecha): La higuera (Ficus carica) es un arbolillo de la familia Moráceas, la misma a la que pertenecen las moreras. Durante el mes de julio maduran los higos, una de las dos formas de fruto, junto con las brevas, que proporciona este árbol.


Si hablamos de insectos, entre los que más llaman la atención durante este mes, y también el próximo, están las cigarras o chicharras, nombre este último onomatopéyico y muy apropiado (Fig. 4). Su sonido, monótono e inmisericorde, se oye sobre todo por la mañana temprano y al atardecer, pero también en las horas centrales del día. Las chicharras “cantan” (el verbo correcto es “estridular”) con membranas y sacos de aire que poseen en el primer segmento abdominal.


Fig. 4. Las chicharras son la banda sonora del verano durante el día. Pero la mayor parte de su vida (entre 2 y 17 años) la pasan bajo tierra, en estado juvenil o de ninfa. Los adultos salen al exterior, se reproducen, y mueren al poco tiempo. En este caso se trata de Cicada barbara lusitanica.


Termino con una referencia a las aves (Fig. 5). En los meses anteriores hemos mencionado varias especies de aves urbanas (como vencejos, aviones o golondrinas), algunas de las cuales pueden continuar en periodo de cría a lo largo de julio, ocupándose de una segunda puesta. Así ocurre también con la lavandera blanca o pajarita de las nieves (Motacilla alba), uno de los pájaros más abundantes en la ciudad de Murcia a lo largo de todo el año. En cambio, los abejarucos, bellas aves que pueden contemplarse incluso en un corto paseo por los alrededores de la ciudad, habitualmente sólo realizan una puesta, y ya han terminado, o están a punto de hacerlo, la etapa de cuidado de las crías.


Fig. 5. (Izquierda): La lavandera blanca o pajarita de las nieves (Motacilla alba) es una de las aves que más abundan en la ciudad de Murcia. El individuo que aparece en la imagen, fotografiado el 16 de julio, lleva comida en el pico, lo que hace pensar que se está ocupando de la segunda puesta. (Derecha): El abejaruco (Merops apiaster) es una de las aves más vistosas y llamativas de la fauna ibérica. Cría en cortados de materiales blandos, terrosos, donde excava su nido; en julio es fácil observarlos en la periferia de la ciudad; llaman la atención los sonidos líquidos que emiten en vuelo.