• José M. Caballero

El ciclo anual en la ciudad: marzo

“El polen ya se esparce por el aire

con donaire”

Estos versos, deliberada e irónicamente cutres, de una canción de Les Luthiers, contrastan con los que puse el mes pasado de un gran poeta. Pero me vienen bien para ilustrar lo que está aconteciendo ahora con los muchos pinos carrascos (Pinus halepensis) que hay en los alrededores de Murcia y, en general, en la Región. Si en febrero dejé una imagen de los conos masculinos formándose, hacia finales de marzo una gran cantidad de ellos ya han soltado el polen, que “se esparce por el aire con donaire”, y tiñe de amarillo los caminos y los bordes de los charcos, así como ropa y mochila si, en nuestros paseos, atravesamos una formación densa de estos árboles. Y, por supuesto, llega a los conos femeninos (Fig. 1).

Fig. 1. A. El polen de los pinos carrascos (Pinus halepensis) se puede ver en estas fechas flotando en los charcos de las ramblas y formando en ellos un borde amarillo. B. Los conos femeninos del pino carrasco. A ellos tendrá que llegar el polen para que se produzca la fecundación y se formen las semillas, los piñones. Si el proceso va bien, el año que viene estarán las piñas listas para abrirse y liberar las semillas. C. La coronilla (Coronilla juncea) es un arbusto de la familia de las Leguminosas (Fabaceae), muy abundante en los montes de los alrededores de Murcia. El nombre común y el del género aluden a la forma en que se agrupan las flores, que recuerda a una corona. D. La hierba de las siete sangrías (Lithodora fruticosa) tiene distintas aplicaciones medicinales, su nombre común hace referencia a alguna. E. Cistanche phelypaea, el pijolobo (o, más finamente, hopo de zorro), es una planta completamente parásita, sin clorofila, que abunda especialmente en los terrenos margosos, donde se ve salir directamente del suelo ese tallo carnoso que alberga las flores amarillas. Sus raíces conectarán con otras plantas, como salaos y sosas (familia Quenopodiáceas, ahora incluidas en las Amarantáceas), de las que obtendrá alimento.



Numerosas especies de plantas están ahora en flor, tanto en el monte como en los bordes de caminos y cultivos de los márgenes de la ciudad. Si nos vamos a un monte a tiro de piedra de Murcia vemos, entre otras, coronillas (Coronilla juncea), risa de la Virgen (Fagonia cretica), orquídeas (Ophrys spp.), gamones (Asphodelus cerasiferus),… (Figs. 1 y 2).

Fig. 2. Algunas plantas que se pueden ver en flor durante este mes en el Parque regional de El Valle y Carrascoy, también en otros lugares muy próximos a la ciudad de Murcia. A. Gamones o varas de san José (Asphodelus cerasiferus). B. Arenaria montana, una cariofilácea. El nombre común utilizado en algunos lugares, “ala de mosca muerta”, no es lo más atractivo que tiene. C. Con el nombre anterior contrastan los de esta otra: risa de la Virgen, rosa de la Virgen, manto de la Virgen. Es una zigofilácea, Fagonia cretica, característica planta rastrera con las hojas divididas en grupos de 3 foliolos o piezas. D y E. Dos orquídeas del género Ophrys. En las plantas de este género, la polinización es muy curiosa y especializada. Las flores atraen y engañan, mediante olores y el aspecto del pétalo mayor o labelo, a machos de determinados insectos himenópteros, que intentan copular con ellas y lo que hacen es transportar el polen. Las especies representadas son Ophrys speculum (espejo de Venus o flor del espejo, D) y Ophrys tenthredinifera (orquídea avispa, E).



Los caminos de la huerta también están llenos de flores (Figs. 3 y 4). Y en las calles y céspedes de la propia ciudad encontramos flores de distintas plantas que crecen espontáneamente (aparte de las cultivadas, claro), como las cerrajas o el diente de león (Fig. 3).

Fig. 3. Plantas que están en flor en marzo en bordes de caminos y cultivos de la ciudad o sus alrededores. Las que se representan en esta imagen pertenecen a la familia Compuestas (Asteraceae). Como sabemos, en esta familia lo que parecen flores son en realidad capítulos, agrupaciones de florecillas muy juntas. A. Centaurea pullata (quiebraescamas). Se ve un capítulo formado por numerosas florecitas en forma de tubo o embudo estrecho. B. Glebionis coronaria o Chrysanthemum coronarium, una de las numerosas margaritas. También hay un capítulo, pero en este caso las flores periféricas (en parte blancas y en parte amarillas) son en lengüeta. Las florecitas amarillas del círculo central son en tubo, las más centrales todavía sin abrir. C y D. Diente de león, Taraxacum sp. El nombre común se debe a la forma de las hojas. En C se observan dos capítulos, con todas las flores en lengüeta. En D aparecen los numerosos frutillos producidos por un capítulo. Cada fruto procede de una florecilla y presenta un vilano, como un pequeño plumero que es una adaptación para el transporte por el viento. Creo que casi todos hemos jugado a soplar esos vilanos evaluando intuitivamente su adaptación.

Fig. 4. Otras plantas de bordes de caminos y cultivos. La floreta (Cardaria draba, A) y la mostaza blanca (Sinapis alba, B) son crucíferas, familia de la que ya hemos hablado en otras ocasiones. C. Lamium amplexicaule, conejitos, una pequeña labiada. El nombre común hace referencia a la forma de las flores. D. Borago officinalis, borraja, de la familia Boragináceas, con flores azules y blancas. Aunque la expresión “agua de borrajas” parece referirse a algo inútil o poco eficaz, esta especie tiene diversos usos además de ser planta melífera. E. Una gramínea, Lamarckia aurea, llamada comúnmente “cepillitos” por el aspecto de las agrupaciones de espiguillas. El género está dedicado a Lamarck, predecesor de Darwin en las ideas evolutivas.



Los almendros, en cambio, ya han perdido la flor y han echado las hojas (Fig. 5). Otros frutales de su misma familia, las Rosáceas, florecen en esta época: melocotoneros, albaricoqueros, ciruelos, membrilleros,… (Fig. 6).

Fig. 5. Están brotando o han brotado ya las hojas de numerosos árboles que las perdieron en otoño. Por ejemplo (izquierda), esta morera (Morus alba) que se encuentra entre Murcia y Zarandona, o (derecha) estos almendros (Prunus dulcis) del Parque regional de El Valle y Carrascoy.

Fig. 6. Flores de frutales, todos de la familia Rosáceas. Estos árboles se encuentran más o menos dispersos en las parcelas de huerta y por los alrededores de Murcia, y no dan lugar a una floración tan espectacular como en Cieza, por ejemplo; pero siempre es bonito verlos en flor, aunque sea uno solo. A. Membrillero (Cydonia oblonga). B. Ciruelo (Prunus domestica). C. Melocotonero (Prunus persica). D. Albaricoquero (Prunus armeniaca).



Las plantas que he mencionado, tanto silvestres como cultivadas, producen polen, evidentemente. Pero, a diferencia del de los pinos, no es transportado por el viento sino por animales, principalmente insectos. Durante decenas de millones de años ha habido procesos de retroalimentación evolutiva entre plantas e insectos: las plantas desarrollan adaptaciones de atracción y recompensa (colores, olores, néctar,…) que pueden favorecer la polinización; los insectos manifiestan “en respuesta” rasgos adaptativos que les llevan a obtener la recompensa con mayor efectividad, así como distintos grados de especialización, consiguiéndose de hecho una polinización eficaz. En relación con esto, la actividad de los insectos, que ya se había incrementado notablemente el mes pasado, es ahora mayor, y buena parte se desarrolla en torno a las plantas (Fig. 7), pero no sólo allí. Si las abejas y abejorros zumban alrededor de los frutales y arbustos en flor, también se puede ver a las hormigas afanándose cerca del hormiguero.

Fig. 7. Plantas e insectos mantienen relaciones estrechas, vitales para ambos. Muchas plantas dependen de los insectos para su polinización. Los insectos, al igual que nosotros, dependen de las plantas para su alimentación. A. Mientras esta abeja está ocupada con los estambres del gamoncillo (Asphodelus ayardii), la acumulación de polen que porta en una de sus patas queda muy cerca del estigma, una parte del pistilo de la flor. Si se “pega” algo de polen en el estigma, habrá oportunidad de que se produzca la fecundación y se formen semillas. B. A veces las abejas también se equivocan. Esta inspeccionaba una flor de borraja que había caído de la parte superior de la planta y estaba al revés. No encontraba nada, claro. C. Otro himenóptero, en este caso de la familia Crabronidae (posiblemente Crabro sp.), visitando una malva de roca (Lavatera maritima), que también florece ahora. D. Chupaleches o podalirio (Iphiclides feisthamelii) en las flores de un ciruelo. E. Aunque esta otra mariposa diurna, Pontia daplidice, no estaba posada en ninguna planta, también las poliniza y se alimenta de su néctar. F. Las hormigas son himenópteros, pero no se ha visto hasta el momento que tengan un papel importante en la polinización. Sí pueden tenerlo en algunos casos de dispersión de semillas. Esta foto se tomó a mediados de marzo, cuando ya se ven activas, entrando y saliendo del hormiguero y acumulando alimento.



Asimismo, en otros grupos de animales hay mayor actividad. Se ven más lagartijas, nos cruzamos con alguna que otra serpiente, en zonas encharcadas de ramblas pululan los renacuajos y se oye cantar a las ranas.

En cuanto a las aves, continúan los movimientos migratorios. Van volviendo muchas que nos dejaron en otoño. Desde principios de mes ya se ven golondrinas comunes y dáuricas volando sobre la huerta, así como aviones comunes. A estos últimos también los hemos visto al atardecer visitando los nidos del año pasado, aunque todavía no los han ocupado. Los vencejos, en cambio, siempre tardan más en llegar; todavía no se deslizan chillando por el cielo de la ciudad.

Muchas especies ya están metidas en las labores de cría: formar pareja, defender un territorio, construir el nido,… (Fig. 8).

Fig. 8. A. Golondrina dáurica (Cecropis daurica, Hirundo daurica). Vuelven de su viaje a África, las estamos viendo por aquí desde principios de mes. B. Muchas aves ya están emparejadas, como estas urracas (Pica pica), especie que cada vez abunda más en Murcia y sus alrededores. C. El carbonero común (Parus major) es uno de los pájaros más comunes en la huerta y en los jardines de la ciudad. Aquí se le da el nombre local de “chichipán”, onomatopéyico. D. También las cogujadas (Galerida spp.) son muy abundantes, pero, a diferencia del carbonero, más de terrenos abiertos que arbolados. Carboneros y cogujadas están ya ocupados en trabajos de cría, lo mismo que las dos especies siguientes. E. Perdiz común (Alectoris rufa). Dentro de poco podremos ver también a sus pollos. F. Cigüeñas comunes o blancas (Ciconia ciconia). Después de mucho tiempo sin criar en la Región, desde hace algunos años unas cigüeñas están intentando hacerlo en los alrededores de Murcia. Algunos años lo han logrado, otros no. Pero aquí siguen.



Entra la primavera astronómica, el día 21 es el equinoccio. A las 10:37, la proyección del eje terrestre sobre el plano de traslación de la Tierra será perpendicular a la recta que une los centros de la Tierra y del Sol. Como ya apunté en el equinoccio de septiembre, aunque “equinoccio” significa “noche igual”, el día y la noche no duran lo mismo (“día” en el sentido de “periodo en que el sol está sobre el horizonte”). Cuando la duración del día y de la noche se acerca más a la igualdad es el 17 (el día dura 12:01:09 en Murcia). En cambio, el 21 la duración es 12:08:33 (1). Si en septiembre dije que no sabía por qué ocurría esto, ahora me voy enterando de algo, aunque todavía no comprendo bien en qué medida influyen tres factores que deben contribuir (al menos): la refracción de la atmósfera terrestre, la distinta duración de los días solares (aunque consideremos que son 24 horas justas, no es así) y el criterio para establecer cuándo empieza y termina el periodo de iluminación (el que el Sol comience a asomar o termine de ocultarse, en lugar de que la mitad del Sol esté sobre el horizonte).

Y sobre la meteorología, pues hemos tenido algún día de lluvia (el 7, el 18,…), viento y descenso de temperaturas. En el sureste de la Península, aunque la irregularidad es una característica de las precipitaciones, la principal época de lluvia es en otoño, y la segunda en primavera (marzo, abril). Este año han venido pronto, pero no sé lo abundantes que serán. Por otro lado, aunque marzo quizá no es tan loco como febrero en cuanto a meteorología, también tiene sus caprichos. Dice el refrán: “cuando marzo mayea, mayo marcea”, aunque eso no sé si es muy aplicable a Murcia. También dice otro: “marzo ventoso y abril lluvioso sacan a mayo florido y hermoso”. Veremos qué pasa en los próximos meses. ¡Hasta entonces!


La huerta en Monteagudo: alfalfa en primer plano, limoneros detrás. Al fondo, el Castillejo. La fotografía se tomó el 08/03/2021.



(1) Los datos de duración del día se tomaron de la página https://www.timeanddate.com/sun/