• José M. Caballero

ESPACIOS NATURALES PROTEGIDOS DE LA REGIÓN DE MURCIA: ¿ESTÁN REALMENTE PROTEGIDOS? (II)

Actualizado: 24 de nov de 2020

PAISAJES PROTEGIDOS


En un artículo anterior hablé de los Parques Regionales. Sigo con este repaso de los Espacios Naturales Protegidos por la legislación regional (en adelante ENP), dedicando estos párrafos a los Paisajes protegidos. Aunque sea redundante, por comodidad vuelvo a incluir el mapa con la localización de los ENP (Fig. 1); en el Cuadro 1 aparecen los que trato aquí.

De acuerdo con la ley 42/2007, del Patrimonio natural y de la Biodiversidad, los Paisajes protegidos son partes del territorio que las Administraciones competentes consideran merecedoras de una protección especial por sus valores naturales, estéticos y culturales. A pesar de su interés, parece que tienen menos importancia que los Parques regionales y que las Reservas naturales, pues estos se declaran por ley y se exige que tengan Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, mientras que los Paisajes protegidos se declaran por decreto y no se les exige PORN (pueden tenerlo).

Tenemos nueve Paisajes protegidos en la Región, aunque dos de ellos no han sido declarados “oficialmente”, pues la ley 4/92 no les asignó figura de protección y es en los PORN, aún no aprobados, donde se proponen como Paisajes protegidos. Cinco de estos nueve espacios se encuentran en la costa o muy próximos a ella; los otros cuatro son de interior, estando uno de ellos incorporado al Parque regional de Sierra Espuña.

Fig. 1. Red de Espacios Naturales Protegidos de la Región de Murcia, de acuerdo con la ley 4/1992. Ver Cuadro 1 para la numeración y los cambios posteriores.

Imagen tomada de la página web de la Comunidad Autónoma (www.murcianatural.carm.es)



Paisajes protegidos de la franja litoral

Islas y franja costera sin elevaciones importantes

Espacios abiertos e islas del Mar Menor (11*)

Islas e islotes del litoral mediterráneo (15)

Cuatro Calas (10)

Sierras o montes litorales, muy próximos a la costa

Cabezo Gordo (17)

Sierra de las Moreras (13)

Paisajes protegidos del interior

Humedales salinos

Ajauque y Rambla Salada (12)

Saladares del Guadalentín** (18)

Badlands

Barrancos de Gebas (9) [Integrado en el Parque regional de Sierra Espuña]

Sierras interiores

Sierra de Salinas** (19)

Cuadro 1. Paisajes Protegidos de la Región de Murcia (ver también Fig. 1). *El número entre paréntesis hace referencia a la Fig. 1. **Espacios naturales a los que la ley 4/92 no asignó figura de protección, pero que los correspondientes PORN (no aprobados) proponen como Paisajes protegidos.



Paisajes protegidos de la franja costera

Evidentemente, el mar ejerce una influencia fundamental en los territorios de la franja costera. Sin embargo, el protagonismo directo del mar no es el mismo en todos los Paisajes protegidos de esta zona. En tres de ellos tienen gran importancia las islas o la orilla del mar: Espacios abiertos e islas del Mar Menor, Islas e islotes del litoral mediterráneo y Cuatro Calas. Los otros dos son formaciones montañosas que llegan a la orilla o se quedan relativamente cerca: Sierra de las Moreras y Cabezo Gordo.

Espacios abiertos e islas del Mar Menor e Islas e islotes del litoral mediterráneo son Paisajes protegidos discontinuos (Fig. 1). Al primero pertenecen las islas de esta laguna litoral (Perdiguera, Barón, Ciervo, Sujeto y Redonda), varios humedales que se encuentran en sus orillas (La Hita, Lo Poyo, Marchamalo, Amoladeras y Carmolí) y los cabezos del Carmolí, San Ginés y Sabinar. En el segundo se incluyen 18 islas o islotes cercanos a la costa a lo largo de todo el litoral murciano, desde Isla Grosa, próxima a La Manga, hasta la Isla del Fraile, en Águilas.

Fig. 2. Paisajes protegidos de la franja litoral. A. Desde lo alto del Cabezo del Carmolí, de naturaleza volcánica, se ven dos islas del Mar Menor: Perdiguera (más cerca, un poco a la izquierda) y la isla Mayor o del Barón. Además (B), al pie de dicho monte se encuentra el humedal de la Marina del Carmolí, con vegetación halófita o de saladar, que en buena parte ha sido ocupada por carrizal. Los lugares mencionados pertenecen al Paisaje protegido Espacios abiertos e islas del Mar Menor, mientras que Isla Grosa, que se aprecia más allá de La Manga, forma parte de Islas e islotes del litoral mediterráneo. C. En los basaltos del Carmolí se encuentran interesantes especies de líquenes, como Roccella phycopsis. D. Isla Plana, situada al lado de la localidad homónima, en la costa de Cartagena pero muy próxima a la de Mazarrón, también pertenece al Paisaje protegido Islas e islotes del litoral mediterráneo. La vegetación de estas islas, constituida principalmente por espartizal y matorral costero, no llama la atención pero contiene destacados endemismos e iberoafricanismos, como el cornical (Periploca angustifolia). Además, en algunas de estas islas crían aves marinas como el paíño europeo (Hydrobates pelagicus), la pardela cenicienta (Calonectris diomedea), la gaviota de Audouin (Larus audouinii) o el cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis).



El otro Paisaje protegido de la franja litoral cuyo eje es la orilla del mar es el de Cuatro Calas, en el término municipal de Águilas llegando al límite con Almería (Fig. 3). Comprende las cuatro calas a las que alude el nombre (Calarreona, La Higuerica, La Carolina y Los Cocedores), y las zonas rocosas que las separan, así como algún cabezo hacia el interior, y parte del cauce de la rambla de Cañada Brusca. Al interés paisajístico del territorio, que muestra contrastes entre estepa, saladar y estructuras geológicas o geomorfológicas de la línea de costa, se suma la importancia de la vegetación: comunidades de halófitas, sobre todo en el saladar de Cañada Brusca, con Halocnemum strobilaceum, Arthrocnemum macrostachyum, Limonium spp.,… También otras formaciones esteparias o de matorral costero.

Fig. 3. Paisajes protegidos de la franja litoral: Cuatro Calas. Izquierda: La Cala de los Cocedores es la más alejada de Águilas, contactando con la provincia de Almería. Tras ella, se atisban o se intuyen otras que también forman parte del Paisaje protegido: La Carolina, La Higuerica, Calarreona. Al fondo, Cabo Cope, que pertenece a otro ENP.

Derecha: A los valores naturales de tipo paisajístico y de vegetación que presenta este Paisaje protegido, se añaden los de avifauna, con la presencia de aves esteparias (terrera marismeña, camachuelo trompetero,…) y aves propias de zonas costeras, como el charrancito o el chorlitejo patinegro. En la imagen, una collalba negra (Oenanthe leucura), pájaro propio de sitios áridos en los que hay escarpes rocosos; es abundante en el territorio.


Los restantes Paisajes protegidos de la franja costera (Fig. 4) no tienen una relación tan estrecha con el mar, aunque el de la Sierra de las Moreras, en Mazarrón, incluye un pequeño tramo de la orilla. El otro es el del Cabezo Gordo, en el término de Torre Pacheco. Ambos son formaciones montañosas de altitud muy moderada, con vegetación en la que dominan los espartizales y matorrales de distintos tipos. En cuanto a fauna, en Las Moreras destacan la tortuga mora y aves rapaces como búho real, águila perdicera y halcón peregrino; en el Cabezo Gordo hay que mencionar los murciélagos, habiéndose registrado cinco especies de interés. Y es indudable la importancia paleontológica de este último espacio, pues en él se encuentra la Sima de las Palomas, con restos de Homo neanderthalensis y de Homo sapiens antiguos.

Fig. 4. A. El Cabezo Gordo, una prominencia montañosa en la llanura del Campo de Cartagena. En la imagen se ve la cara sur, donde hay mineralizaciones de magnetita (óxido ferroso férrico) que se explotaron en el pasado. En la cara opuesta existen canteras de mármol que siguen explotándose actualmente. Se puede apreciar la vegetación baja, con espartizales y matorrales.

B. El chumberillo de lobo, Caralluma europaea (=Apteranthes europaea), es una planta peculiar. Tiene aspecto de cactus, aunque no es una cactácea sino una asclepiadácea. El diseño bandeado de las flores también es curioso, así como el olor desagradable que atrae a dípteros polinizadores. Se encuentra tanto en la Sierra de las Moreras como en el Cabezo Gordo.

C. Estas son las laderas de la Sierra de las Moreras que miran al mar, con vegetación de atochar o espartizal (Stipa tenacissima), y matorral dominado por el cornical (Periploca angustifolia) El tramo más próximo de la orilla también pertenece al Paisaje protegido, pero la Isla de Cueva Lobos forma parte de otro, Islas e islotes del litoral mediterráneo. El término “lobos” de su nombre se refiere a las focas o lobos marinos, que habitaron la zona hasta los años 70 del pasado siglo.

D. Hay plantas que no llaman mucho la atención por su aspecto, pero son muy interesantes por características como su distribución geográfica o sus adaptaciones. Es el caso de Salsola papillosa, que aparece en la imagen: propia de lugares muy secos, pudiendo resistir cierto grado de salinidad, es además un endemismo del sureste ibérico. Las formaciones membranosas o papiráceas que se observan no son pétalos, sino excrecencias desarrolladas en los sépalos durante la fructificación. Salsola papillosa, llamada comúnmente patagusanos, se puede encontrar, entre otros numerosos lugares de la Región, en Cuatro Calas y en la Sierra de las Moreras.


Paisajes protegidos del interior

Humedales salinos, badlands en margas yesíferas y una sierra con pinares y buena representación del monte mediterráneo son los principales ambientes que existen en los cuatro Paisajes protegidos del interior.

En Ajauque y Rambla Salada, así como en Saladares del Guadalentín, lo que encontramos fundamentalmente son humedales salinos. El primero de estos Paisajes protegidos (Fig. 5) ocupa partes de los términos de Fortuna, Abanilla, Santomera y Molina. Es una zona llana, en la que se encuentra un complejo de humedales asociados a ramblas, como la rambla del Ajauque, la del Baño o rambla Salada; el embalse de Santomera ocupa la zona más meridional. Tiene interés en cuanto a fauna, destacando las aves esteparias y otras ligadas al agua, así como los arácnidos. También alberga importantes comunidades de plantas halófitas y de plantas propias de yesos. En la cola del embalse de Santomera se encuentra el tarayal de Tamarix boveana más extenso de la Región.

Fig. 5. Paisaje protegido Ajauque y Rambla Salada. A. Este tramo de Rambla Salada, que discurre por materiales margosos, se encuentra en Fortuna. A la izquierda del cauce se puede ver una buena representación de vegetación de saladar, en la que abundan especies como la sosa alacranera (Sarcocornia fruticosa), el salicor (Salicornia ramosissima) o la sapina (Arthrocnemum macrostachyum).

B. La cigüeñuela (Himantopus himantopus) es una de las aves características de este ENP, pero también se encuentra en otros considerados en este artículo: Cuatro Calas, Espacios abiertos e islas del Mar Menor, Saladares del Guadalentín.

C y D. Otro aspecto interesante de la fauna de Ajauque y Rambla Salada son los invertebrados propios de humedales salinos. En las imágenes podemos ver la araña Argiope trifasciata (C) y un macho de la libélula Orthetrum brunneum (D), fotografiados en el humedal de Ajauque.


Los saladares del Guadalentín (Fig. 6) pertenecen a los términos municipales de Alhama y Totana. Se trata de una zona de humedales salinos, sobre todo estepas salinas, en la llanura sedimentaria del valle del Guadalentín. El propio río Guadalentín y la rambla de las Salinas, que desemboca en él al norte de Alhama, actúan como ejes de este Paisaje protegido discurriendo casi en paralelo. Entre sus valores naturales hay que mencionar las aves esteparias: alcaraván, ganga ortega, presencia ocasional de sisón y aguilucho cenizo, terrera común,… Y, por supuesto, la vegetación de saladar, con numerosas especies de halófitas entre las que destaca el almajo salado (Halocnemum strobilaceum); poblaciones de esta especie, dentro de la Región, sólo se encuentran aquí, donde están las más importantes, y en Cañada Brusca (Cuatro Calas).

Fig. 6. Paisaje protegido Saladares del Guadalentín. A. Una zona de los saladares de Los Ventorrillos. La vegetación está constituida principalmente por matorral de halófitas: sapina (Arthrocnemum macrostachyum), como la mata que aparece en primer término, sopaenvino (Limonium caesium), tomillo sapero (Frankenia corymbosa),...

B. A diferencia de la anterior, la estepa salina que se muestra en esta imagen, perteneciente a los saladares de La Alcanara, está dominada por Suaeda vera. Las manchas blanquecinas del camino corresponden a eflorescencias salinas: después de las lluvias, el agua infiltrada en el suelo, con sales disueltas, asciende por capilaridad y se evapora, depositándose las sales en la superficie.

C y D. Dos especies de halófitas (plantas que viven en suelos salinos) abundantes en los saladares del Guadalentín: el almajo salado, Halocnemum strobilaceum (C), y la sosa alacranera, Sarcocornia fruticosa (D). Las dos florecen al final del verano y principio del otoño, época en la que fueron fotografiadas. Como se puede ver, las flores son muy poco llamativas y diminutas, sólo los estambres y algún pistilo sobresalen de los tallos. Esa falta de vistosidad está relacionada con su polinización por el viento, no por insectos. Por otra parte, la suculencia que presentan los tallos de ambas especies es una adaptación a la salinidad, pues en ellos acumulan el exceso de sales.


Las formaciones geomorfológicas que se nombran con el término inglés “badlands” dan lugar a paisajes característicos del sureste ibérico (siempre me he preguntado por qué no había un término de esta región que se impusiera al anglicismo). Se trata de zonas margosas con cárcavas y barrancos, excavaciones producidas por el agua de lluvia al correr sobre el terreno con escasa vegetación. A pesar de su aspecto, no son desiertos; algunos autores hablan de subdesiertos. Hay badlands en numerosas localidades de Murcia: Fortuna y Abanilla, Cieza, Albudeite,… Y son el elemento más característico del Paisaje protegido Barrancos de Gebas; ocupa parte de los términos de Alhama y Librilla, y en él se encuentra la rambla de Algeciras, que da lugar al embalse del mismo nombre. Es un territorio interesante en cuanto a fauna (sobre todo aves esteparias), vegetación (comunidades de yesos, y también plantas de suelos salinos que se encuentran en el fondo de los cauces) y, obviamente, aspectos geomorfológicos y paisajísticos (Fig. 7).

Fig. 7. Paisaje protegido Barrancos de Gebas. A. Zona de badlands y cola del embalse de Algeciras. Se pueden apreciar los profundos abarrancamientos excavados en las margas por las aguas de arroyada, que se encauzan en ramblas como consecuencia del proceso. También se ve la vegetación baja y rala, de matorrales y herbáceas, que se encuentra en estos terrenos.

B. En relación con lo anterior, numerosas plantas que viven en las laderas margosas pueden estar secas, o aparentarlo, durante parte del año, como muestra la imagen, reverdeciendo en otoño o en primavera. En este caso las especies dominantes son Moricandia arvensis y Salsola genistoides.

C y D. Los yesos, presentes en muchas áreas margosas, presentan problemas especiales para las plantas que crecen en ellos. Son problemas tanto físicos (compacidad, formación de costras duras que impiden la penetración y el crecimiento) como químicos (desequilibrio de nutrientes, con deficiencias en elementos importantes como N y P). Hay plantas que viven específicamente en estos sustratos yesosos y reciben el nombre de gipsófitas. Aquí se muestran dos especies encontradas en Gebas: la jarilla de escamas, Helianthemum squamatum (C), y el asnallo, Ononis tridentata (D). El área geográfica es, para ambas, la península Ibérica y el norte de África.


El último Paisaje protegido que nos queda por ver es la Sierra de Salinas (Fig. 8), en el municipio de Yecla, que en principio presenta un aspecto no muy distinto al de algunos Parques regionales, como los de las sierras de la Pila o del Carche. En realidad, una parte de la Sierra de Salinas pertenece a Murcia y otra a Alicante, y en ambas se han establecido ENP. En cuanto a la vegetación, predominan los pinares de pino carrasco (Pinus halepensis), aunque con numerosas especies de árboles y arbustos propias de lo que podríamos llamar monte mediterráneo típico: carrasca o encina (Quercus rotundifolia), quejigo (Quercus faginea), madroño (Arbutus unedo), durillo (Viburnum tinus), etc. En la avifauna, destaca la presencia de rapaces como búho real (Bubo bubo), águila real (Aquila chrysaetos) y cárabo (Strix aluco). También tiene interés geológico, entre otras cosas por sus yacimientos paleontológicos.

La sierra de Salinas se localiza en el noreste de la Región. Llama la atención que en el Noroeste, una zona de gran interés por sus valores naturales, no haya ningún Paisaje protegido. Tampoco hay Parques regionales, aunque haya zonas que cuenten con otras medidas de protección.