• José M. Caballero

Hierba del rocío: pequeña..., pero matona


¿Veis estas pequeñas plantas, con hojas de color rojizo semiocultas por hierbas y musgos, y diminutas flores blancas? Son atrapamoscas, dróseras o hierbas del rocío, y su nombre científico es Drosera rotundifolia. Curioso nombre, Drosera, que nos recuerda un poco al de la mosca del vinagre o de la fruta, Drosophila, y es que, efectivamente, ambos se refieren al rocío, en griego drosos (δρόσος). Drosophila significa ‘amante del rocío’, Drosera quiere decir ‘cubierta de rocío’. Vamos a ver muy pronto que no es esa la única relación entre mosca y planta.

Drosera rotundifolia (perteneciente a la familia Droseráceas) es una de las pocas especies de plantas carnívoras que viven de forma natural en la Península Ibérica, con sorprendentes mecanismos adaptativos para la captura y digestión de presas. Pero antes de hablar de esos asuntos, veamos una breve descripción ilustrada en la Fig. 1.


Fig. 1. La atrapamoscas o hierba del rocío (Drosera rotundifolia) es una pequeña planta herbácea vivaz (puede vivir varios años), con tallos subterráneos a partir de los cuales se desarrollan grupos de hojas que quedan a ras del suelo, o casi. A. Aspecto general. Se ven las hojas, con colores rojizos, y el tallo florífero, que se eleva desde unos pocos hasta no más de 25 cm, del que sale un pequeño número de florecitas blancas. B y C. Una roseta de hojas, aún no ha empezado a crecer el tallo florífero. La lámina de la hoja (limbo, L) es redondeada, generalmente más ancha que larga, y se estrecha bruscamente en un peciolo lineal (P) relativamente largo. D, E y F. La floración se produce entre junio y agosto. Cada flor tiene generalmente 5 sépalos, 5 pétalos (aunque el número puede variar entre 4 y 8), el mismo número de estambres que de pétalos, y 3(4) carpelos (partes femeninas de la flor), con estilos divididos en dos ramas. (El estilo es el segmento superior del carpelo, generalmente delgado, sin llegar al extremo.) La flor de la Fig. 1 tiene 4 carpelos y 4 estilos bífidos.


Las flores sirven, obviamente, para la reproducción sexual, que en esta especie conlleva generalmente autopolinización, cada flor se poliniza a sí misma. La polinización cruzada es mucho menos frecuente en Drosera, al contrario de lo que ocurre en muchísimas otras plantas. Podemos decir que la atrapamoscas tiene a los insectos polinizadores como presas más que como “socios”.

Además de la reproducción sexual, en esta especie es muy importante la asexual por multiplicación vegetativa: los tallos subterráneos van echando brotes de hojas, que por rotura del tallo quedan separados de la planta progenitora y dan lugar a nuevos individuos, genéticamente iguales al parental.


Antes de pasar a la cuestión central, diré también que Drosera rotundifolia se ha recolectado mucho, diezmándose algunas de sus poblaciones, por sus usos medicinales, sobre todo para problemas respiratorios como la tos espasmódica; es broncodilatadora y antiinflamatoria. En cuanto a su distribución geográfica, vive en muchas zonas del hemisferio Norte: Europa, Asia, Norteamérica. En la Península Ibérica se encuentra en el norte, noroeste, Sistema Central, y también ha sido citada en Sierra Nevada, no está en la Región de Murcia. Su hábitat son los humedales, o prados húmedos, de tipo turbera (Fig. 2), donde abundan musgos, y en particular del género Sphagnum. Son medios muy pobres en nutrientes, y una forma de sobrellevar esa escasez es conseguir algunos nutrientes, como nitrógeno y fósforo, a partir de fuentes animales: adaptarse al carnivorismo.

Fig. 2. Ejemplos de medios donde puede vivir Drosera rotundifolia en el Sistema Central: humedales ácidos, oligotróficos (pobres en nutrientes), de tipo turbera, con abundancia de musgos (Sphagnum spp.) y plantas herbáceas como Carex spp.


¿Qué animales captura la atrapamoscas? Sus presas más frecuentes son, como sugiere el nombre común que acabo de utilizar, dípteros (moscas y mosquitos). Pero también le sirven de alimento insectos de otros grupos, como escarabajos, himenópteros (abejas, avispas, hormigas,...), hemípteros (chinches, pulgones,...), etc. Puede consumir además invertebrados no insectos, principalmente arañas y ácaros.


Si queremos entender algo de los mecanismos de captura y digestión de presas, hemos de fijarnos cuidadosamente en las hojas de esta planta (Fig. 3). Vemos que están cubiertas de una especie de pelos o tentáculos con una pequeña esfera en el extremo. Las esferitas terminales son glándulas que segregan distintos tipos de sustancias, y la secreción puede quedar como una aureola transparente alrededor de las glándulas, dando la impresión de que la planta está cubierta de gotas de rocío, de ahí uno de sus nombres comunes.

Fig. 3. Hojas de Drosera rotundifolia en las que se aprecian las glándulas pediceladas o tentáculos, con una especie de bolita en el extremo, recubierta en muchos casos de una película transparente. La bolita es la glándula, y la película transparente está formada por sustancias segregadas que quedan unidas a ella. Se puede ver también cómo los tentáculos más largos, cercanos al borde, están frecuentemente inclinados hacia afuera. Además hay sobre algunas hojas restos de exoesqueletos de insectos que fueron capturados probablemente hace días.


Los tentáculos (glándulas pediceladas) del borde de la hoja, o cercanos al borde, son más largos y muchas veces están dirigidos hacia afuera. En cambio, los de la parte central de la lámina foliar son mucho más cortos.


Cuando una posible presa, atraída o no por el olor, se posa en una hoja de atrapamoscas, y entra en contacto con alguna glándula de los tentáculos, estos comienzan a curvarse hacia el interior de la hoja (Fig. 4), contactando cada vez más glándulas con el animal e incrementando sus secreciones, de forma que la víctima queda adherida, rodeada de sustancia pegajosa, y muere pronto. Parece que la principal causa de muerte de los insectos en estas condiciones es la obstrucción de las tráqueas (conductos respiratorios). Además de sustancias viscosas, hay enzimas digestivas en las secreciones de las glándulas, y con ellas se va produciendo la digestión de los tejidos del animal. Los nutrientes liberados son absorbidos, para lo cual también tienen un papel importante las células de las glándulas.


Fig. 4. Hojas de Drosera rotundifolia, algunas de ellas con restos de insectos capturados y digeridos, y en diferentes etapas de los procesos de captura y digestión. A. Vista general. B. Una parte de la imagen anterior en la que se aprecian varias hojas y sus tentáculos. Arriba a la izquierda hay una hoja sin ninguna presa, en la que se ven los largos tentáculos cercanos al borde extendidos e inclinados hacia afuera (con más detalle en C). También se puede observar, cerca del borde derecho, una hoja con un coleóptero aprisionado (más detalle en D). En este caso los tentáculos están curvados hacia la parte central de la hoja, contactando las glándulas con el cuerpo del insecto. También la hoja está curvada, aumentando su concavidad y contribuyendo a encerrar al animal. A la izquierda de esta hoja (ver D) hay otras dos con otros restos de insectos.


Para que un tentáculo se curve no es necesario que su glándula sea estimulada directamente por contacto o por sustancias químicas. Otros tentáculos han podido ser estimulados y transmiten un impulso que llega a los que no han recibido el estímulo y hace que respondan curvándose. Los tentáculos mucho más cortos del centro de la hoja también pueden flexionarse en cierta medida, lo que favorece el contacto con la presa; y toda la lámina de la hoja es capaz de curvarse o plegarse contribuyendo así a la encerrona.


Nuestra atrapamoscas nos presenta ejemplos llamativos, sorprendentes incluso, de sensibilidad, capacidad de movimiento y transmisión de impulsos en el mundo vegetal. Uno de los primeros en estudiar en profundidad todos estos procesos y adaptaciones fue Charles Darwin, que en su libro ‘Plantas carnívoras’ dedica especial atención a Drosera rotundifolia, sin dejar de ocuparse de otras con el mismo tipo de alimentación. Muchos de sus hallazgos en este campo tienen plena actualidad, y es admirable, al menos para mí, que los sentimientos de sorpresa y asombro provocados por el comportamiento vegetal que observaba no mermaran un ápice su capacidad de razonar, de diseñar experimentos, interpretar y discutir los resultados y extraer conclusiones.


Bibliografía

Se han consultado estas fuentes.

Para la descripción de la especie:

Castroviejo, S. et al. (1997). Flora iberica: plantas vasculares de la Península Ibérica e Islas Baleares, Vol. V. Madrid, Real Jardín Botánico.

Para los mecanismos de alimentación y adaptaciones:

Darwin, C. (2008, original 1893). Plantas carnívoras. Pamplona, Ed. Laetoli.

Wolf, E.; Dave, E. & Cooper, D.J. (2006). Drosera rotundifolia L. (roundleaf sundew): A Technical Conservation Assessment. Fort Collins, Colorado State University

(https://www.fs.usda.gov/Internet/FSE_DOCUMENTS/stelprdb5250874.pdf)

Ellison, A.M. & Adamec, L. (2018). Carnivorous plants: Physiology, ecology and evolution. Oxford, Oxford University Press.


Las fotografías de este artículo se tomaron en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama los días 11 y 13 de julio de 2022.