• Luz María Sabater García

Influencia de la presencia de zonas naturales en el estado de salud mental

Actualizado: 18 de may de 2020

Se estima que unos 450 millones de personas en el mundo padecen un trastorno mental o del comportamiento en algún momento de su vida. Los trastornos mentales ocasionan una pérdida importante de calidad de vida pues dificultan la capacidad de aprendizaje y por tanto académica, e interfieren a nivel familiar y social en las personas que los sufren. Entre los estudios más recientes sobre la epidemiología de los trastornos psiquiátricos en la población española cabe destacar la participación en el European Study of the Epidemiology of Mental Disorders (ESEMED). De acuerdo con los resultados de este estudio, un 20% de los participantes españoles había presentado algún trastorno mental en algún momento de su vida y un 8,4% un trastorno en los últimos 12 meses. El trastorno mental más frecuente fue el episodio de depresión mayor, seguido de la fobia específica y la distimia. El hecho de vivir en zonas urbanas es también un factor de riesgo para padecer un trastorno mental a lo largo de la vida. Concretamente, el 8,63% de la población que reside en un medio urbano ha tenido algún problema de salud mental en el último año frente al 7,5% en la población de áreas rurales. En los últimos años, se está implementando un nuevo modelo de tratamiento y compresión de la enfermedad mental, la psiquiatría comunitaria. Esta tiene como propósito tratar a los enfermos mentales en la comunidad en vez de en los hospitales psiquiátricos. Además, se interesa en conocer el ambiente social en que vive el paciente.

Influencia de zonas verdes en la salud mental de la población
Philippe Pinel liberando enfermos mentales en la Salpêtrière en 1795 por Tony Robert-Fleury.

Con el cierre de las grandes instituciones de pacientes crónicos alejadas del modelo médico más actual, la vida de las personas con trastornos mentales, que en el pasado había estado altamente controlada y contenida entre unos altos muros, gira ahora alrededor de sus hogares familiares o en residencias urbanas. Con ello sus necesidades se están acercando mucho a las del resto de individuos y empieza a cobrar importancia el estudio de componentes del entorno sobre los pacientes además del seguimiento o de recibir un tratamiento adecuado. De esta forma, nacen vertientes que aúnan conocimientos de la psicología y la arquitectura, como la neuroarquitectura o la psicología ambiental, que estudia las relaciones del hombre con el entorno. Describe desde una perspectiva ecológica, cómo el ser humano, a través de la percepción, que se da mediante los cinco sentidos: vista, olfato, oído, gusto y tacto, da significancia a su entorno en función de sus propias necesidades, oportunidades y contexto en el cual se encuentra situado.

Antecedentes históricos

Existe una fuerte evidencia histórica, que se remonta a las primeras civilizaciones en China, Grecia y Persia, para apoyar la idea de que el contacto con la naturaleza, a través de la observación o estar en paisajes con vegetación, agua y otras características naturales, alivia el estrés y proporciona beneficios para la salud humana. En Europa, los primeros hospitales se ubicaban típicamente en monasterios, que tenían jardines de clausura y proporcionaban un entorno tranquilo y relajante para los pacientes. Además, la investigación ha demostrado que vivir cerca de espacios verdes media significativamente la capacidad de resistencia individual y las habilidades de afrontamiento de la vida.

Evidencia más reciente

En esta dirección, vemos que en 2015 se desarrolla un estudio transversal con 4338 individuos en el que se observa menores síntomas depresivos a mayor índice de vegetación. En la misma línea, en 2016 se desarrolló un estudio transversal con 6621 ciudadanos para estudiar la influencia de la disponibilidad de zonas verdes y zonas azules (ríos, lagos, …) sobre la prevalencia de trastornos depresivos y ansiedad. Se observó menor prevalencia de ansiedad de forma estadísticamente significativa tanto cerca de zonas azules como verdes. Se observó a su vez que el hecho de que en la zona verde haya espacios para realizar actividades recreativas y deportivas era el factor más relevante. El mismo dato lo confirma un estudio realizado en un centenar de estudiantes universitarios, que mostraban mejor salud mental al disponer de espacios verdes para poder realizar actividad física.


El carrascal de Bajil, entre las cuevas y el Rincón de los Huertos (Moratalla). Fotografía de Jose María Caballero.
El carrascal de Bajil, entre las cuevas y el Rincón de los Huertos (Moratalla). Fotografía de Jose María Caballero.

¿Y el agua?

Por otro lado, la investigación más actual se está encaminando en analizar la influencia en la salud mental de ambientes con mucha cantidad de agua dulce, como los grandes lagos de América del Norte. En un estudio ecológico realizado recientemente, se exploró las asociaciones entre las hospitalizaciones por trastorno de ansiedad o del estado de ánimo y la proximidad a los Grandes Lagos de América del Norte. Los resultados mostraron efecto protector de la cercanía a lagos grandes y lagos pequeños. Estos estudios son en su mayoría transversales o ecológicos, con lo que no se puede saber si lo observado es causa o consecuencia, o simplemente median otras variables, por el momento.


¿Será la forma de percibir la naturaleza?

Uno de los pocos estudios longitudinales sobre este tema se realizó sobre mujeres en etapa postparto, seguidas durante 15 años y se pudo observar de forma preliminar que, no solo la cantidad de espacio verde del que disponían podía influir en la sintomatología de ansiedad, sino más bien la percepción de la cantidad y calidad de este.

El papel de la naturaleza en la salud mental de los niños

En otros estudios, se ha analizado la influencia de la presencia de espacios verdes durante la infancia como factor protector para padecer esquizofrenia. De esta forma, en un estudio ecológico desarrollado en Dinamarca, se observó que la asociación protectora más fuerte en estos casos es la exposición a zonas verdes durante los primeros años de la infancia y el hecho de que fuera muy cercana al lugar de residencia. Otro estudio ecológico más reciente realizado en Marzo de 2019, ha hallado que la posibilidad de padecer una enfermedad mental a posteriori para aquellos que vivieron con el nivel más bajo de espacio verde durante la infancia fue de hasta un 55% más alto en varios trastornos en comparación con aquellos que vivieron con el nivel más alto de espacios verdes.


Planes para el futuro

Estos hallazgos pueden ayudar a los administradores urbanos, organizaciones y comunidades en sus esfuerzos para aumentar o preservar espacios verdes existentes. Está cada día más claro que la disponibilidad de zonas verdes dentro del espacio urbano en el que inevitablemente tiene que vivir un alto porcentaje de la población, no es solo positivo a nivel ambiental sino también para nuestra calidad de vida y nuestra salud mental.


Influencia de zonas verdes en la Región de Murcia en la Salud Mental.
Sierra de la Almenara (Mazarrón). Fotografía de José María Caballero.

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