• Inma Salvat Leal

La psicosis del desodorante perfecto

Hoy hablamos, con ciencia, del aluminio y sus consecuencias en nuestro cuerpo, exponiendo evidencias que nos llevará a mirar nuestro desodorante dos veces la próxima vez.


El aluminio de forma genérica, se ha visto asociado en seres humanos con enfermedades crónicas de diferentes categorías. Se trata de un elemento sin función biológica conocida y potencialmente tóxico [1], al que estamos expuestos por fuentes dietéticas y no dietéticas, estando su consecuencia real no del todo clara [2,3]. La ingesta semanal tolerable de aluminio es de 1 mg Al/ kg peso corporal según Autoridades Sanitarias mundiales y europeas. Sin embargo, este valor puede excederse gracias a las innumerables fuentes de exposición [4-6] como pueden ser los desodorantes.

La exposición alimentaria a aluminio a partir de ciertos niveles, promueve el desarrollo de alodinia (percepción anormal del dolor), catalepsia (pérdida de movilidad y sensibilidad momentáneas) e inflamación del nervio ciático entre otros. Hallazgos que sugieren su toxicidad para el sistema nervioso periférico.


Generalmente, un desodorante se compone de una mezcla de Clorhidrato de Aluminio (su principal compuesto) y otras sustancias como el agua, fragancias e hidratantes, entre otros. Por ejemplo, el Rexona Cobalt Blue for Men: basa su fórmula principalmente en el Clorhidrato de Aluminio, cuya fórmula química es: Al2(OH)5Cl.



Se ha visto la potente relación del aluminio con desórdenes neurológicos (como el Alzheimer), y otros impedimentos motores y cognitivos [7-11]. Pero eso no descarta que no se haya relacionado con otras patologías, produciendo casos de disfunción reproductiva [12], cáncer de mama [13], síndrome autoinmune/inflamatorio inducido por adjuvantes (ASIA) como Miofascitis macrofágica [14], Anemia microcítica [15], arteriosclerosis [16] y osteopenia [17].


Sobre los que hablamos, uno a uno, más detenidamente a continuación.



1. Desórdenes neurológicos (entre ellos Alzheimer), impedimentos motores y cognitivos [7]- [11].

El aluminio es una neurotoxina capaz de acumularse y retenerse en el cerebro, contribuyendo a la aparición y la progresión agresiva de todas las formas de Alzheimer , su acumulación en neuronas, a largo plazo está relacionada con disfunciones motoras y cognitivas, y deficiencias funcionales a pequeñas dosis [18] (también de esta consecuencia hablamos más adelante).

Se ha visto en donantes con enfermedad de Alzheimer familiar, la presencia de valores extremadamente altos de aluminio en tejido cerebral. Estas concentraciones eran lo suficientemente altas para haber contribuido a desencadenar y potenciar la naturaleza agresiva de la enfermedad. Estos datos refuerzan el reciente descubrimiento de que el aluminio contribuye a todas las formas de Alzheimer bajo determinadas condiciones. Por lo tanto, como apunta Exley (2017): << El aluminio debe ya considerarse como factor causante primario de esta enfermedad >>.


2. Disfunción reproductiva [12]

Se señalan altos valores de aluminio en esperma de hombres con bajas concentraciones espermáticas. La exposición al aluminio ha aumentado en el último siglo y diferentes estudios señalan sus efectos oxidativos, mutágenos e inmunógenos.


3. Cáncer de mama [13]

Varios estudios demuestran una correlación entre productos de cosmética axilar y el cáncer de mama. Linhart et al., (2017) en su estudio, sugiere una asociación entre el uso de estos productos, la concentración de aluminio en tejido mamario y el cáncer del mismo. Concretamente, sólo se vio asociación significativa en pacientes que los usaban varias veces al día, sugiriendo una absorción cutánea de sales de aluminio. En cultivos de células in-vivo de ratón se confirmó la actividad mutagénica del Cloruro de aluminio (AlCl3), pues su exposición a largo plazo permite a las células formar tumores y metastatizar [19].


4. Miofascitis macrofágica [14]

El Alhydrogel®, es un compuesto que fue introducido en 1926 en vacunas por su efecto adyuvante* inmunológico, llegando a ser el adyuvante más comúnmente usado en vacunas animales y humanas. Generalmente se tolera bien a corto plazo, pero se sospecha su relación con problemas neurológicos ocasionales en individuos susceptibles. Concretamente, la persistencia del llamado granuloma de aluminio a largo plazo (o miofascitis macrofágica, MMF), asociado con artromialgias crónicas (dolor articular crónico), fatiga y disfunción cognitiva. Se ha sospechado la existencia de una predisposición genética causante de la persistencia prolongada de lesiones post vacunales y el desarrollo de manifestaciones inmunes aunque probablemente haya más factores implicados.

* Sustancia que, añadida a otra, potencia su efecto principal.

5. Anemia microcítica [15]

Producida por una disminución de las reservas del hierro, que es un quelante* del aluminio, por lo que disminuye en su presencia, provocando la denominada encefalopatía dialítica (descrito en pacientes con diálilsis).

* Secuestrante de metales pesados, con los que forma complejos.

6. Arteriosclerosis [16]

Niveles sanguíneos de algunos metales como el aluminio estaban relacionados con placas arterioscleróticas evidentes, independientemente de factores de riesgo cardiovasculares (entre ellos, lípidos como el colesterol).


7. Osteopenia [17]

Se vio una disminución de la densidad ósea en animales con exposición crónica al aluminio (concretamente, al cloruro de aluminio: AlCl3), debido a una menor acumulación de minerales y otros elementos en hueso. Así la exposición crónica al aluminio induce la pérdida ósea.


7. Deficiencias funcionales [18]

La relación está clara: animales con mayor aluminio en la dieta tendrán mayores concentraciones de este en sangre y por lo tanto en cerebro (concretamente en regiones relacionadas con la memoria). Sin embargo, diferencias entre individuos y el tipo de fuente de la que se obtiene el aluminio también modifican el daño que pueda provocar este, por ejemplo, el aluminio presente en agua será más biodisponible y por lo tanto más absorbido que el del alimento.


Y estas son las consecuencias, que más se conocen hasta ahora del aluminio en nuestro organismo, pero... todos están de acuerdo en una cosa, hace falta profundizar e investigar más porque aún no se ha dicho todo sobre el aluminio.


Una de las formas más fáciles disminuir el aluminio que absorbemos diariamente radica en la piel ¿Por qué es la más fácil? Los propios productos que nos aplicamos sobre ella nos dicen en su etiqueta si llevan aluminio o no. Bien podemos reducir su uso, o mejor, eliminarlo completamente.

Una forma muy segura de hacerlo es fabricar tus propios productos de belleza, por ello, en El Rollo Verde iremos subiendo consejos y recetas (con base científica) de cosmética saludable que cuidarán cuerpo y mente, y así podrás despedirte de los ingredientes dañinos... ¡Para siempre!

En este artículo de El Rollo, por ejemplo, te explicamos como hacer un desodorante libre de toxinas en casa: DIY desosdorante natural casero.


Bibliografía

[1] Exley C. (2009) Darwin, natural selection and the biological essentiality of aluminium and silicon. Trends in Biochemical Sciences, (34): 12.


[2] Exley C. (2012). The coordination chemistry of aluminium in neurodegenerative disease. Coordination Chemistry Reviews, (256): 19-20

[3] Exley C, (2013). Human exposure to aluminium. Environmental Science: Processes & Impacts, (15):10


[4] Gonzalez-Weller, D., A.J. Gutierrez, C. Rubio, C. Revert and A. Hardisson, (2010).Dietary intake of aluminum in a Spanish population (Canary Islands). J. Agric. Food Chem., 58: 10452-10457.


[5] Fekete V, Vandevijvere S, Bolle F, Loco JV (2013) Estimation of dietary aluminum exposure of the Belgian adult population: evaluation of contribution of food and kitchenware. Food Chem. Toxicol. (55):602–608.


[6]Yang WN, Hu XD, Han H, Shi LL, Feng GF, Liu Y, Qian YH (2014) The effects of valsartan on cognitive deficits induced by aluminum trichloride and d-galactose in mice. Neurol Res (36):651-658.


[7] Mirza A, King A, Troakes C, Exley C. (2016). The Identification of Aluminum in Human Brain Tissue Using Lumogallion and Fluorescence Microscopy. J Alzheimers Dis. 54(4): 1333-133.


[8] Exley C. (2017). Aluminum Should Now Be Considered a Primary Etiological Factor in Alzheimer’s Disease. Journal of Alzheimer’s Disease Reports.


[9]Mirza A, King A, Troakes C, Exley C. (2017). Aluminium in brain tissue in familial Alzheimer's disease. J Trace Elem Med Biol. 40:30-36.


[10] Kasbe P, Jangra A, Lahkar M. (2015). Mangiferin ameliorates aluminium chloride-induced cognitive dysfunction via alleviation of hippocampal oxido-nitrosative stress, proinflammatory cytokines and acetylcholinesterase level. J Trace Elem Med Biol 31:107-12.


[11] Lakshmi, B.V., Sudhakar, M., Prakash, K.S. (2015). Protective effect of selenium against aluminium chloride induced Alzheimer's disease: behavioural and biochemical alterations in rats. Biol Trace Elem Res 1: 67-74.


[12] Klein JP, Mold M, Mery L, Cottier M, Exley C. (2014). Aluminum content of human semen: Implications for semen quality. Reprod Toxicol. 50: 43–48.


[13] Linhart, C., Talasz, H., Morandi, E.M., Exley, C., Lindner, H.H., Taucher, S., Egle, D., Hubalek, M., Concin, N., Ulmer, H. (2017). Use of Underarm Cosmetic Products in Relation to Risk of Breast Cancer: A Case-Control Study. EBioMedicine. pii: S2352-3964(17)30233-5.


[14] Gherardi, R.K., Aouizerate, J., Cadusseau, J., Yara, S., Authier, F.J. (2016). Aluminium adjuvants of vaccines injected into the muscle: Normal fate, pathology and associated disease. Morphologie

100(329): 85-94.


[15] Barata, J.D., D'Haese, P.C., Pires, C., Lamberts, L.V., Simoes, J., De Broe, M.E. (1996). Low-dose (5mg/kg) desferrioxamine treatment in acutely aluminium-intoxicated haemodialysis patients using two drug administration schedules. Nephrol Dial Transplant. 11: 125–132.


[16] Lind, P.M., Olsen, L., Lind, L. (2012). Circulating levels of metals are related to carotid atherosclerosis in elderly. Sci Total Environ. 416: 80–88.


[17] Li X, Hu C, Zhu Y, Sun H, Li Y, Zhang Z. (2011). Effects of aluminum exposure on bone mineral density, mineral, and trace elements in rats. Biol Trace Elem Res. 143: 378–385.


[18] Walton, J.R. (2009). Functional impairment in aged rats chronically exposed to human range dietary aluminium equivalents. Neurotoxicology 30: 182-193.


[19] Mandriota, S.J., Tenan, M., Ferrari, P., Sappino, A.-P., (2016). Aluminium chloride promotes tumorigenesis and metastasis in normal murine mammary gland epithelial cells. Int. J. Cancer 139, 2781–2790.