• José M. Caballero

PEÑAS BLANCAS, ATALAYA DE LA COSTA MURCIANA

Peñas Blancas, además del monte más alto del municipio de Cartagena, es un lugar de gran interés para el amante de la naturaleza. Os lo presentamos con unas cuantas imágenes.


1. En la imagen de Peñas Blancas, tomada desde la rambla del Cañar, se aprecia la impresionante pared caliza que caracteriza a esta entidad orográfica. Es claramente identificable a decenas de km de distancia y está relacionada con una falla inversa; el escarpe forma parte del labio levantado. En realidad, en Peñas Blancas y sus alrededores se entrecruzan varias fallas, normales e inversas, en ese complejo esquema estructural propio de las Béticas (1). Tanto los cantiles como las laderas de umbría, que se ven en la imagen y forman parte del valle de la rambla del Cañar, son zonas de gran interés botánico.



2. Desde la parte alta de Peñas Blancas, cuya cumbre alcanza los 629 metros de altitud, se puede observar en su conjunto la pequeña península que se extiende entre la punta de La Azohía (población que se ve a la derecha de la imagen) y Cabo Tiñoso (sobresaliendo en el mar a la izquierda).



3. En la cumbre de Peñas Blancas tenemos una espectacular perspectiva de la franja litoral de Murcia y Almería. A un lado, el Mar Menor, la zona de Escombreras y Cartagena, el Cabezo Roldán, la sierra de la Muela… Al otro, hacia el suroeste, lo que muestra la imagen: El Puerto de Mazarrón (con la isla), la costa entre esta población y Cabo Cope pasando por Calnegre, y más allá la costa de Almería. En los días claros se puede identificar incluso el cerro del Fraile, en Cabo de Gata.

En primer plano aparece un elemento característico de la flora del territorio: el palmito (Chamaerops humilis). En la parte inferior de la fotografía se ve el valle de la rambla del Cañar, interesante curso de agua que desemboca en las proximidades de Isla Plana. Tanto el valle como el macizo de Peñas Blancas se encuentran en el Espacio Natural Protegido “sierra de la Muela, Cabo Tiñoso y Roldán” y asimismo forman parte del Lugar de Importancia Comunitaria “La Muela y Cabo Tiñoso” (LIC ES6200015).



4. El color blanco de la pared caliza destaca, como hemos dicho, desde la lejanía. ¿A qué es debido? Cuando nos acercamos lo suficiente, vemos que no es el color propio de la roca, sino que se debe a los líquenes que cubren gran parte de su superficie, siendo el principal Aspicilia calcarea.



5. En cuanto a la avifauna, además de numerosas especies de pajarillos, podemos destacar la presencia de rapaces nocturnas, como el búho real (Bubo bubo), o diurnas, como el halcón peregrino (Falco peregrinus). De hecho, en los meses de enero a junio están prohibidas las actividades de escalada en las paredes, por ser lugares de nidificación. En la cumbre o en sus proximidades casi siempre hay un grupo de chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax), que son las que aparecen en la imagen.



6. Los valores naturales de este territorio ya se han puesto de manifiesto por lo comentado en las fotografías anteriores, pero quizá los más destacados sean los que se refieren a flora y vegetación, con la presencia de especies y hábitats singulares y de gran interés. En cuanto a vegetación, no son muy extensas las formaciones arbóreas: pinares de pino carrasco (Pinus halepensis), alguna mancha de carrascal relíctico (Quercus rotundifolia),… Predominan, en cambio, los matorrales y espartizales. Estos últimos (formaciones de esparto, Stipa tenacissima) abundan más en las solanas, mientras que los matorrales con romero (Rosmarinus officinalis), palmito (Chamaerops humilis), erguén (Calicotome intermedia),… prosperan mejor en las umbrías. Los cornicales, matorrales dominados por Periploca angustifolia, se encuentran principalmente en las laderas que miran más al mar. En las imágenes se da una pequeña muestra de la elevada variedad de especies presentes. 1: Periploca angustifolia (cornical), un elemento iberoafricano propio de matorrales costeros. 2: Caralluma munbyana, una de las dos especies de chumberillo de lobo presentes de la región, con su aspecto cactiforme (pero no es de la familia de los cactus, sino de la misma familia que el cornical). 3: Tripodion tetraphyllum (hierba capitana), leguminosa de distribución mediterránea; aquí la podemos ver creciendo en un pequeño hueco de la caliza. 4: Lapiedra martinezii (flor de la estrella), amarilidácea que florece a finales de verano y se presenta en suelos poco desarrollados, secos y pedregosos. El nombre, aunque sea coincidencia, no hace referencia a su hábitat, sino que el botánico Lagasca dedicó esta especie, a principios del XIX, a Mª Josefa Lapiedra Martínez, interesada por la botánica y que había descrito varias plantas nuevas (2). 5: Scilla obtusifolia, una liliácea (o jacintácea) bulbosa que florece en otoño. 6: Narcissus deficiens, un narciso también de floración otoñal que, como Lapiedra, pertenece a la familia amarilidáceas. En Peñas Blancas hay dos narcisos abundantes, este y otro que florece en primavera, Narcissus tortifolius.



7. Hemos hecho hincapié en los valores naturales, pero para terminar esta breve reseña de Peñas Blancas hay que mencionar también los valores estéticos, como la calidad visual de los paisajes, la espectacularidad de las formaciones geológicas o la belleza de las puestas de sol que desde allí se pueden contemplar. En invierno, el sol se oculta tras el mar o muy cerca; en verano, mucho más al interior, por detrás de los montes cercanos.


(1). Datos tomados del mapa geológico. ITGE (1993), Mapa Geológico de España, escala 1:50000, Hoja 977 (Cartagena), 2ª serie, 1ª edición. Madrid, Instituto Tecnológico Geominero de España.

(2). http://www.almerinatura.com/joyas/lapiedra-martinezii.html (consultada el 01/07/2020).