• José M. Caballero

Un mes, un lugar. Julio, Revolcadores

Actualizado: hace 2 días

En este nuevo conjunto de artículos de “El rollo verde”, pretendemos dedicar cada mes unas cuantas palabras e imágenes a un lugar determinado de la Región de Murcia. Serán zonas interesantes por sus valores naturales, y resaltaremos lo que tienen de especial durante el mes correspondiente, aunque sin duda merece la pena visitarlas también en otros periodos del año.


Comenzamos con el Macizo de Revolcadores o Sierra Seca, donde se encuentran las dos cumbres más elevadas de la Región: el pico de Los Obispos, con 2014 m, y el de Revolcadores, con 1999. Las tres poblaciones desde las que habitualmente se inicia la subida son Inazares, Los Odres y Cañada de la Cruz, situadas en la parte occidental del municipio de Moratalla (Fig. 1).

El macizo de Revolcadores desde Los Odres

Fig. 1. A. Inazares desde el camino hacia Los Obispos, una vez iniciada la subida. B. Cañada de la Cruz desde el comienzo del camino a Revolcadores. C. Al salir de Los Odres se tiene esta visión del Macizo de Revolcadores. Por delante, cultivos de secano y baldíos con carrascas (Quercus rotundifolia) dispersas, en una altiplanicie suavemente inclinada hacia el sur.


Si escogemos Los Odres como punto de partida, pronto tendremos a la vista el Macizo; ante él y a sus pies, extensiones importantes de cultivos de secano y baldíos que se extienden hacia el sur, salpicados de carrascas, por una altiplanicie que pronto pasa a ser andaluza. También queda cerca, hacia el oeste o el noroeste, el límite con Castilla La Mancha.

El primer tramo del recorrido discurre por el borde de una rambla, con cierta elevación sobre el fondo del cauce, lo que nos permite tener una panorámica de la vegetación de alrededor (Fig. 2): carrascales (Quercus rotundifolia), con pinos laricios (Pinus nigra) entremezclados. Hay pinos parasitados por muérdago (Viscum album). Encontramos plantas características del territorio, algunas de las cuales pueden estar en flor durante el mes de julio, como la salvia fina, el espliego o los tomillos (Fig. 3).

Fig. 2. Izquierda: Carrascales de Quercus rotundifolia, con pinos laricios (Pinus nigra), en el camino de Los Odres a Revolcadores. Derecha: Muérdago o visco (Viscum album), una planta hemiparásita que ataca a numerosos pinos de esta zona.

Fig. 3. Algunas plantas características que se pueden ver en este tramo, todavía relativamente bajo, del camino. Las cuatro que aparecen en la imagen pertenecen a la familia Labiadas. A. Salvia fina, Salvia lavandulifolia. En el mes de julio quedan algunas en flor, pero muchas lo han hecho antes. B. Espliego, Lavandula latifolia. Son autóctonas, pero estas dos especies también se cultivan, por su carácter de plantas aromáticas, en zonas como los alrededores de Calar de la Santa o El Sabinar. C y D. Dos tomillos, Thymus mastichina (C) y Thymus funkii subsp. sabulicola (D).


Fig. 4. Chovas piquirrojas sobre el carrascal

Sobre los carrascales a veces vuelan desordenadamente, como a ellas les gusta, bandos de chovas piquirrojas, Pyrrhocorax pyrrhocorax (Fig. 4). Muchas más aves pueden ser vistas u oídas en todo el camino: pequeños pájaros como pinzones, carboneros (común y garrapinos) o mitos; otras de mayor tamaño, como mirlo, pito real, urraca, arrendajo, paloma torcaz,… También rapaces, entre las que destacan el águila real y el buitre leonado.



Fig. 5. Pinar de pino laricio (Pinus nigra)

No tardamos en descender al fondo del cauce, que se va estrechando, y por él continuaremos prácticamente todo el resto del recorrido. Ya no hablamos de rambla, sino más bien de barranco. La subida se hace gradualmente más abrupta, aunque nunca especialmente dificultosa, y llega un momento en que los pinos laricios son mucho más numerosos que las carrascas (Fig. 5). Seguimos encontrando plantas que prosperan bien en altitudes de 1000-1700 m, en el llamado piso supramediterráneo, como la gayuba o el agracejo (Fig. 6). Sabinas (Juniperus phoenicea), enebros de la miera (Juniperus oxycedrus), rosales silvestres (Rosa spp.) y guillomos (Amelanchier ovalis) son otros arbustos frecuentes.

Fig. 6. Otras plantas abundantes en la zona. Algunas de ellas, al menos, suelen tener su óptimo a mayores altitudes que las de la Fig. 3. A. Catananche caerulea, el azulejo noble o hierba cupido, una compuesta. B. Hay numerosas especies de campanillas, pero bastantes de ellas son típicas de pastizales o de roquedos de montaña, como esta Campanula dieckii. C. El agracejo, Berberis hispanica, es un arbusto típico de la montaña mediterránea más o menos alta. No lo encontraremos en flor ahora, ha florecido entre abril y mayo. D. Tampoco en julio está en flor la gayuba (Arctostaphylos uva-ursi), la podremos ver con los frutos aún verdes. Esta planta de nombre redundante (“arctostaphylos” significa en griego “racimo del oso”, y “uva-ursi” es “uva del oso” en latín) tiene propiedades medicinales que la han hecho muy apreciada.


Algunos días de julio, al hacer la ruta, hemos visto abundantes mariposas en este tramo, así como en la zona más alta (Fig. 7).

Fig. 7. Se ven bastantes mariposas de distintas especies durante el mes de julio, tanto en el camino como en la zona alta. Estas dos las hemos visto en el camino, pero ya en un tramo bastante elevado. Izquierda: Satyrium spini (mancha azul), posada sobre una siempreviva (Helichrysum stoechas). Derecha: Gonepteryx rhamni (limonera). Aunque el nombre “rhamni” alude a que las orugas viven y se alimentan sobre arbustos del género Rhamnus, a las mariposas adultas las hemos visto en varias ocasiones buscando plantas de la especie Aphyllanthes monspeliensis, como la de la imagen, y visitando una tras otra sin descanso.


Después de un último trecho de subida un poco más pronunciada, alcanzamos la parte alta, llegando al collado suave que une los dos picos, Revolcadores y Los Obispos (Fig. 8).

Fig. 8. La zona alta: el collado entre los picos de Revolcadores y Los Obispos.


En el Macizo de Revolcadores predominan las rocas carbonatadas, calizas y dolomías. Aquí podemos ver que están claramente karstificadas, habiendo sufrido procesos de disolución que las erosionan dando lugar a esas superficies irregulares, con crestas y surcos, llamadas lapiaces. También encontramos dolinas, depresiones que resultan de disolución y hundimiento, y alguna sima profunda.


Con unos pasos más alcanzamos el pico de Revolcadores, desde el que podemos ver Los Obispos (Fig. 9).

Nos fijamos en el aspecto de la vegetación: el pinar más o menos denso de pino laricio (Pinus nigra) por el que subíamos ha dado paso a una formación mucho más abierta, con pinos laricios dispersos y abundantes matorrales almohadillados espinosos, característicos de las montañas.


Fig. 9. La vegetación en la zona de cumbres: pinos laricios (Pinus nigra) más o menos dispersos, y matorral almohadillado acompañado de gramíneas y otras plantas herbáceas.



Aunque se puede llegar de un pico a otro en diez minutos, merece la pena entretenerse un rato en esta zona alta observando las plantas (Fig. 10), algunas en flor durante el mes de julio, así como las mariposas (Fig. 11) y otros animales (Fig. 12) de la zona, y los rasgos geológicos de los que hablaba antes.

Fig. 10. Algunas plantas vistas en la zona de cumbres del Macizo de Revolcadores. A y B. Dos leguminosas que forman matorrales almohadillados espinosos: el asiento de pastor o cojín de monja (Erinacea anthyllis, A) y el piorno (Genista longipes, B). La primera tiene una distribución más amplia que la segunda en la Región, encontrándose en numerosas zonas de montaña por encima de los 900-1000 m. C. Thymus granatensis subsp. micranthus, un tomillo endémico del S y SE ibéricos, propio de zonas altas con materiales calizos o dolomíticos. D. También en este tipo de materiales vive la manzanilla de la sierra o rascapiedras (Pterocephalus spathulatus), otro endemismo del S y SE, en este caso perteneciente a la familia Dipsacáceas. E. Quitameriendas, Merendera montana. Es una planta típica de pastizales de montañas, aunque a veces se encuentra en zonas más bajas. Tiene una distribución geográfica más amplia que las dos anteriores, pues se encuentra en casi toda la Península Ibérica y parte de los Pirineos franceses. La forma que vemos, con 6 tépalos, es la más frecuente, pero se ven numerosas flores con 4 tépalos. F. En contraste con otras plantas de la figura, esta malva (Malva neglecta) está ligada, más que a las montañas, a suelos nitrificados, lo cual en este caso se produce por el ganado, sobre todo cabras domésticas, que muchas veces se encuentra en la zona cacuminal del Macizo. G, H e I. Las tres especies son típicas de pedregales o roquedos de montaña, principalmente por encima de los 1000 m, y en materiales calizos o dolomíticos. Se trata de la compuesta Andryala agardhii (ajonje de montaña, G), la geraniácea Erodium daucoides (alfileres de roca, H), y la umbelífera Seseli montanum (I). La primera es del SE ibérico y N de África, la segunda está en buena parte de la Península Ibérica, y la tercera tiene una distribución más amplia por la zona mediterránea.

Fig. 11. Una pequeñita muestra de los insectos que abundan en la zona de cumbres de Revolcadores: cuatro mariposas y dos saltamontes. A. Maniola jurtina, llamada comúnmente loba, de la familia Ninfálidos. B. Otro ninfálido (antes satírido): Melanargia occitanica, medioluto herrumbrosa, sobre Centaurea cf. boissieri. C. Plebejus argus, un licénido. Varias especies de esta familia se pueden ver y son abundantes durante el mes de julio en la zona señalada. Tanto este individuo como la loba anterior (A) están posados sobre Sedum album. D. Hipparchia alcyone, otro ninfálido que antes se incluía en los satíridos (lo que antes se consideraba familia Satíridos ha quedado ahora como una subfamilia dentro de los Ninfálidos). No es precisamente bonito el nombre común que le han puesto, “banda acodada”. E. Un saltamontes de la familia Tettigoniidae, probablemente Pycnogaster (Bradygaster) sanchezgomezi (1). F. Este otro saltamontes, Calliptamus sp., pertenece a la familia Acrididae.

Fig. 12. Izquierda: collalba gris (Oenanthe oenanthe). En la Región de Murcia, este pajarillo se encuentra principalmente en el noroeste, en tanto que sus congéneres las collalbas rubia (Oenanthe hispanica) y negra (Oenanthe leucura) ocupan zonas más bajas y cálidas. Derecha: lagartija ibérica (Podarcis hispanica).



Por supuesto, son magníficos los paisajes que se divisan: los valles que hay alrededor del Macizo, sierras próximas, como la del Taibilla, o montes más alejados, como La Sagra, en Granada, se contemplan desde aquí; podemos tomarnos tiempo para disfrutar de ellos antes de iniciar el descenso (Fig. 13).

Fig. 13. Paisajes desde la zona alta de Revolcadores. Izquierda: Desde el collado que une Revolcadores con Los Obispos, mirando aproximadamente hacia el NO. Enfrente, la Sierra del Taibilla; su parte este pertenece a Murcia, la oeste a Castilla La Mancha. Entre esta sierra y el macizo donde nos encontramos queda el valle de la Rambla de Puerto Alto. Derecha: Desde el pico de Los Obispos mirando aproximadamente hacia el NNE. En el centro, la zona baja que se ve bastante lejos es el valle de la Rambla de la Rogativa, donde se encuentra la ermita del mismo nombre. A la derecha de la imagen, no visible, estaría Inazares, otro punto de partida para subir al Macizo de Revolcadores.


Para escribir estas líneas he subido a Revolcadores en julio de este año, como también lo hice algún otro julio. Pero además este año realicé la misma ruta el 2 de enero. Termino con unas imágenes para contrastar el aspecto de los paisajes en esos dos tiempos (Fig. 14).

Fig. 14. Contrastes entre los aspectos invernal (tras una nevada) y estival de las vistas desde la zona de cumbres del Macizo de Revolcadores. A y B. La cumbre de Los Obispos y, delante, el collado que separa este pico del de Revolcadores, desde donde se hicieron las dos fotos. C y D. Desde la zona alta entre Revolcadores y Los Obispos, mirando aproximadamente al SO. A la izquierda, las laderas NO del Macizo, con el cambio brusco de pendiente entre la zona de cumbres y la bajada. En la parte de abajo, el valle de la Rambla de Puerto Alto, y al otro lado del mismo la Sierra del Taibilla. Al fondo, montañas andaluzas entre las que destaca La Sagra (2383 m), cubierta de nubes en C pero bien visible en D.


(1) Gracias a "elvalledemurcia" (Instagram) por la información.