• José M. Caballero

Un mes, un lugar. Octubre, Sierra de Salinas

Este mes me voy al nordeste de la Región, al Paisaje protegido de la Sierra de Salinas. ¿Por qué? No lo sé muy bien. Quizá porque conocí este espacio natural en un mes de octubre, y me apetecía un paseo otoñal por él, o quizá porque es ahora cuando maduran los frutos del madroño, aunque este año la cosecha es mucho menos abundante que otros. Una ruta por la Sierra de Salinas puede ser hermosa en cualquier época, especialmente en la primavera tardía, pero vamos a hacerla ya.

Parte de esta sierra se encuentra en Murcia, en las cercanías de Yecla; otra parte está en Alicante. El recorrido que propongo (1) transcurre por la zona murciana y se muestra en la Fig. 1; son 10,87 km y no tiene dificultad. Pero está claro que lo que cuento sobre flora, fauna, paisaje,... se puede extender a muchas áreas de la sierra, no sólo a la ruta propuesta.

Fig. 1. Ruta propuesta en el Paisaje protegido de la Sierra de Salinas. Arriba se muestra la ruta en el territorio que la rodea, abajo se dan más detalles del recorrido.

1. Comienzo y final del recorrido, a unos 626 msnm (las altitudes son aproximadas).

2-2’. 730-920 msnm. El recorrido sigue la pista, asfaltada en buena parte, que se toma al comienzo.

3-3’. 920-1035 msnm. Nos desviamos de la pista, tomando el camino del Pocico de Bartolo. Seguimos el curso del Barranco de la Magia hacia arriba.

4-4’. 1035-1140 msnm. Vamos por un pequeño sendero que nos llevará a la parte alta de la sierra.

5-5’. 1140-1228 msnm. Este tramo discurre por la parte alta. Se puede alargar llegando hasta la Capilla del Fraile, al lado del límite con Alicante.

6-6’. 1228-1098 msnm. Al principio volvemos por el mismo sendero, pero tomamos la bajada a la Garita de Salinas.

7-1. 1098-626 msnm. Desde la Garita de Salinas al final por la pista.



Comenzamos en el Aula de la Naturaleza de Coto Salinas, a la que se accede por una carreterilla que sale del km 12 de la carretera Yecla-Pinoso. Cultivos de secano con almendros y olivos dan paso al pinar de pino carrasco (Pinus halepensis) que ocupa la mayor parte de la sierra (Fig. 2), aunque su aspecto puede ser muy distinto en unos y otros lugares.

Fig. 2. Izquierda: Pinar de pino carrasco (Pinus halepensis) en las laderas de la Sierra de Salinas. Derecha: Las piñas de pino carrasco tienen un pequeño pedúnculo que las une a la rama. Es un rasgo característico, pues en otras especies de pinos la base de la piña está directamente sobre la rama.



Al poco de iniciar la subida (2-2’, ver Fig. 1) ya vamos viendo madroños, algunos de ellos con frutos maduros o en proceso de maduración (Fig. 3), depende del momento del mes de octubre en que nos encontremos y varía de unos años a otros. Unos cuantos también tienen flores, pero en general son pocas las especies que vamos a encontrar con flores en el mes de octubre; muchas han florecido antes y lo que ahora muestran son los frutos (Fig. 4).

Fig. 3. El madroño (Arbutus unedo) es un arbolillo típicamente mediterráneo de la familia Ericáceas, la misma de los brezos, arándanos y gayuba. Sus frutos, aunque no se comercializan, pueden consumirse y son apreciados. Izquierda: Madroño con frutos en distintas fases de maduración. Derecha: En esta época también pueden verse flores en algunos madroños.

Fig. 4. A y B. Entre las pocas especies de plantas de esta sierra que se encuentran en flor durante el mes de octubre está la umbelífera Guillonea scabra.´Es un endemismo del este y sur de la península Ibérica que habita en zonas de calizas y dolomías, las rocas que predominan aquí. En A se ven las flores, en B un pequeño grupo de frutos alados. C. También muestra sus últimas flores, pequeñitas y de color amarillo, la escrofulariácea Odontites viscosus (algarabía pegajosa). Como la especie anterior, es abundante en la Sierra de Salinas. D. En cambio, ya floreció el lentisco (Pistacia lentiscus) y ahora tenemos sus frutillos, rojos primero y más oscuros al madurar. El lentisco es una de las plantas características del sotobosque o de las zonas de matorral de estas sierras. E. Daphne gnidium, el torvisco o matapollo, deja ver ahora sus flores y también sus frutos, pequeñas bayas de llamativo color rojo. El torvisco tiene múltiples aplicaciones: cosméticas, tintóreas, mágicas, como plaguicida o incluso afrodisíaco. Una de las menos deseables es la que apuntan Rivera y Obón (2): en Pinoso, muy cerca de esta sierra, se ha utilizado para envenenar los charcos y cazar así los pájaros. F y G. Lo que queda de las flores, ya pasadas, de la hierba pincel (Coris monspeliensis, F) y de los capítulos del cardo yesquero (Echinops ritro, G); estas plantas podrían utilizarse para la decoración con flores secas.



En el siguiente tramo del recorrido (3-3’), cruzamos el Barranco de la Magia (Fig. 5; me he preguntado el porqué del nombre) y seguimos su curso corriente arriba, cerca del cauce. Es un ambiente de mayor humedad, donde abundan las carrascas mezcladas con los pinos y el sotobosque es más espeso; varias especies presentes están representadas en las Figs. 6 y 7.


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Fig. 5. Pinos carrascos y presa de contención en el Barranco de la Magia.

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En bastantes puntos de esta zona encontramos juntos a tres representantes del género Quercus que tienen diferentes requerimientos de hábitat: coscoja, carrasca y quejigo (Fig. 8), enumerados de menor a mayor necesidad de agua. Me ha llamado la atención el hecho de que este año muy pocas carrascas, y ningún quejigo a lo largo del recorrido, tenían bellotas. Tampoco los madroños ni los durillos del tramo 3-3’ han dado fruto.

Fig. 6. Dos arbustos frecuentes en el sotobosque de la Sierra de Salinas, sobre todo en zonas de umbría con cierta humedad. A y B. Durillo (Viburnum tinus), una caprifoliácea. En octubre no lo vamos a ver con flores (A), sino con los frutos (B). C y D. Lo mismo ocurre con Colutea hispanica, una leguminosa cuyas flores amariposadas (C) se abrieron en primavera. Ahora vemos sus frutos (D), legumbres hinchadas que, movidas por el viento, resuenan al chocar con ellas las semillas que contienen, lo que le vale el nombre común de espantalobos.

Fig. 7. Otros arbustos propios de los mismos hábitats que los de la figura anterior. A y B. La madreselva Lonicera implexa, caprifoliácea como el durillo, produce largas flores tubulares (A) que en esta época no vamos a ver, pero sí sus bayas rojas (B) y también sus hojas connatas, es decir, unidas por la base. C. La jara Cistus laurifolius tiene flores grandes, blancas, llamativas, pero lo que muestra ahora son sus hojas, parecidas a las de laurel (de ahí uno de sus nombres comunes, jara de hojas de laurel) y sus cápsulas ya vacías tras liberar las semillas. D. Labiérnago, Phillyrea angustifolia, de la familia del olivo (Oleáceas).

Fig. 8. Las tres especies de Quercus que están presentes en la sierra, y que en numerosas ocasiones coinciden en el mismo punto. A. Quercus coccifera, coscoja. Es la que tolera menor disponibilidad de agua; su porte es arbustivo y las hojas son de color verde brillante por ambas caras. Muchos individuos producen en esta época sus frutos, las bellotas que se ven en la imagen. B. Quercus rotundifolia, carrasca o encina. Presenta adaptaciones a la falta de agua, pero sus requerimientos son mayores que los de la coscoja. Tiene hojas de color verde mate por la cara superior (haz), y el envés es gris claro; su porte puede ser arbóreo o arbustivo. También en esta época produce bellotas, aunque todavía no han madurado. Sin embargo, en la Sierra de Salinas pocos individuos han dado frutos este año. Tanto la carrasca como la coscoja son de hoja perenne. C. Quercus faginea, quejigo. De porte arbóreo, necesita más humedad que las dos especies anteriores. Sus hojas son marcescentes: mueren y toman un color pardo, pero pueden permanecer así, en el árbol, durante todo el invierno. Este año no he encontrado quejigos con bellotas en esta parte de la sierra.



Avanzamos por el barranco de la Magia, y así vamos llegando a la parte alta de la sierra. Aunque seguimos viendo las mismas especies, el aspecto de la vegetación es diferente (Fig. 9).

Fig. 9. Aspecto de la vegetación en la parte alta de la Sierra de Salinas (tramo 5-5’ de la ruta). A la derecha, utilizando la misma imagen, se señelan varias especies representativas: pino carrasco (Pinus halepensis), carrasca (Quercus rotundifolia), enebro (Juniperus oxycedrus), jara estepa (Cistus albidus), romero (Salvia rosmarinus, Rosmarinus officinalis), y la gramínea Helictotrichon filifolium.


Los pinos carrascos están más dispersos y su porte no es tan elevado, sólo una pequeña proporción de individuos son altos y algunos de ellos están secos o parecen estar secándose (Fig. 10). Entre ellos hay matorrales: unos mayores, principalmente de carrasca o enebro (Juniperus oxycedrus), otros de menor tamaño: jara estepa (Cistus albidus), romero macho (Cistus clusii), romero (Salvia rosmarinus o Rosmarinus officinalis); los de tomillo (Thymus vulgaris) son aún más bajos. Abundan dos especies de gramíneas (Helictotrichon filifolium, Brachypodium retusum), y queda bastante suelo descubierto, muy pedregoso. Aquí y allá aparece alguna que otra sabina (Juniperus phoenicea).

Fig. 10. Derecha: En la parte alta de la sierra, algunos pinos carrascos sobresalen de entre los demás por su mayor altura, pero bastantes de ellos están secos o parecen ir secándose. El que vemos en la imagen tiene algunas partes secas, y las que tienen hojas las presentan sólo en la zona distal, como ocurre con otros ejemplares de la zona. Izquierda: Hojas y gálbulos de sabina (Juniperus phoenicea). Aunque decía que muchas plantas muestran sus frutos en esta época, los gálbulos de la sabina no son verdaderos frutos. En las angiospermas (la mayoría de las plantas con semillas), los óvulos, que darán lugar a las semillas tras la fecundación, están dentro de un ovario que dará lugar al fruto. Pero las gimnospermas, como pinos, cipreses, enebros o sabinas, tienen los óvulos desnudos, no encerrados en un ovario, y por ello no producen verdaderos frutos.



En los tramos anteriores de la ruta, desde que empezamos a subir, hemos tenido ocasión de contemplar los paisajes visibles desde la umbría (Fig. 11): la Sierra del Serral, y detrás de ella, otras como la del Buey; la del Carche, más hacia el SW; Yecla y las llanuras esteparias y cerealistas que la rodean,... Ahora, además de tener a la vista más territorio por esa parte, y de poder observar el paisaje de las zonas cacuminales de la sierra, vemos las laderas de solana y las tierras que se extienden desde el este hasta el suroeste (Fig. 12), donde destaca otro espacio protegido, la Sierra de la Pila.

Fig. 11. Vistas desde Sierra de Salinas. Izquierda: Desde una zona bastante alta de la umbría, pero no la parte más elevada de la sierra. Mirando hacia el W-NW, la sierra más cercana es la del Serral. A continuación de ella, hacia la izquierda, la Sierra del Carche, donde se localiza un Parque regional. Detrás se ven otras sierras, como la del Buey. Más cerca, las laderas con pinares y roquedos de la Sierra de Salinas, y la franja llana entre esta y la del Serral. Derecha: Desde un punto más elevado, ya en el tramo 5-5’ del recorrido, mirando hacia el N-NNW. Se aprecia la Garita de Salinas, en lo alto del Cerro Laurel, y los pinares que ocupan buena parte de la sierra (en primer término, algunas carrascas). A lo lejos, Yecla y la extensión importante de zonas llanas que la rodean, muchas de ellas ocupadas por cultivos.

Fig. 12. Panorámica desde la parte alta de la Sierra de Salinas, mirando al sur. Vemos las laderas de solana de la sierra, y más allá llanos y sierras de Alicante. La más cercana, a la izquierda, es la Serra de la Sima; el Tossal en el centro, algo más alejado; detrás y hacia la derecha el Monte Coto,...



Este segmento del recorrido lo podemos alargar, siguiendo el sendero y llegando hasta la Capilla del Fraile, el punto más alto de esta parte de la sierra. También se puede continuar el recorrido llegando a la provincia de Alicante y bajando por esa zona, pero en la ruta que propongo iniciamos el descenso desandando un pequeño tramo del sendero hasta encontrar el camino que baja a la Garita de Salinas (6-6’), que se encuentra en la cima del Cerro Laurel.

Allí han instalado un pequeño bebedero, donde acuden numerosos pájaros, sobre todo piquituertos (Fig. 13). La Sierra de Salinas es un lugar interesante para las aves: rapaces nocturnas, como búho real que anida en algún roquedo, rapaces diurnas (águila real, azor, gavilán, ratonero,...), palomas, perdices, cuervos, urracas, arrendajos y muchas otras especies de pájaros,...

Fig. 13. Tres pajarillos comunes en la Sierra de Salinas, entre otros muchos. A y B. Piquituertos comunes (Loxia curvirostra), macho (A) y hembra (B). C. Pinzón vulgar (Fringilla coelebs), macho. D. Mito (Aegithalos caudatus).